100 años de historia de EMESA

ELECTRO METALÚRGICA DEL EBRO fue constituida el Jueves 18 de Febrero de 1.904 ante notario y en Barcelona por los Srs. Pedro Catasús Ferrer, Dionisio Conde y Gómez del Olmo, Juan Espiell y Rovira, Román Fabra y Puig, Vicente Ferrer y Bertrans, Fernando Junoy y Vernet, Alfredo Mata y Julia, Ramón Monegal y Nogués, Francisco de Paula Pons y Plá, Antonio Solá de Mas y José Viladomin y Sentmarti, con un capital social de 21.035 € (3.500.000 ptas) dividido en siete mil acciones de 3 € (500 ptas) cada una.

Tal como reza la constitución de la Empresa su objetivo era: “la instalación en Sástago (provincia de Zaragoza) y comarcas de sus alrededores de uno o más establecimientos fabriles, destinados a la explotación electro-químicas y electro-metalúrgicas y en especial a la fabricación del carburo cálcico, utilizando para ello la fuerza disponible en el salto del río Ebro en Sástago” siendo el primer presidente del consejo de administración el Sr. Fernando Junoy y Vernet.

No obstante la empresa se empezó a gestar antes de 1.904, el 14 de Junio de 1.883 el Sr. Juan Espiell y Rovira presentó en Obras Públicas el proyecto para la concesión de un caudal de aguas del río Ebro de 40 m3/s para la producción de energía eléctrica derivando el caudal del azud de Sástago, concesión que le fue otorgada el 4 de Junio de 1.898; posteriormente el 4 de marzo de 1.904 se transfirió la concesión a ELECTRO METALÚRGICA DEL EBRO.

La idea de emplazar la empresa en Sástago, obedeció a la inmejorable situación que ofrecía en aquellos momentos para la fabricación de Carburo Cálcico.

Para la fabricación de carburo cálcico se empleaba óxido cálcico (cal viva), que a su vez se obtenía de la piedra caliza y carbón que se fundían en unos hornos eléctricos. Dos de estos requerimientos se hallaban en Sástago, piedra caliza y energía eléctrica producida por el salto de agua creado por los meandros que forma el río Ebro en esta zona.

En aquellos momentos no se pensaba en la producción de energía eléctrica para la venta o suministro a poblaciones, ya que se estaba en los albores de la generación eléctrica mediante centrales hidráulicas y había carencia de líneas eléctricas para su suministro, sino en la fabricación de carburo cálcico que era la materia prima para la fabricación de acetileno que se empleaba en los famosos “carbureros” para iluminación, es decir el objetivo final era fabricar un producto (carburo cálcico) para dar luz pero siendo la “fabricación de la energía eléctrica” una “materia prima”.

La empresa tenía su sede social y administración general en Barcelona primeramente en la calle Princesa 53 y después en el Paseo de Gracia.

Gracias a la peculiar configuración que adquiere el Ebro en Sástago formando tres pronunciados meandros se construyeron tres Centrales hidroeléctricas, una en cada meandro.

La idea sencilla ahora pero vanguardista a finales del siglo XIX, tanto en el concepto como de la ingeniería y la construcción de un túnel de las dimensiones requeridas, era unir mediante un túnel la parte superior con la inferior de un meandro para producir el salto hidráulico necesario para la producción de energía hidroeléctrica.

A su vez, se aprovechó que en cada uno de aquellos meandros había un Azud de unos tres metros de altura construido en tiempos inmemoriales y que se utilizaban para mover unas norias para subir el agua a las acequias que se empleaban para el riego de todas las huertas de la zona.

Vista general de la Central 1 por el lado de su desagüe

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