Así fue la peregrinación a Santiago

El primero de julio la Quinta Vicaría organizó un viaje a Santiago de Compostela para vivir, durante cinco días, el Xacobeo 2004. Dos autocares con un total de 110 personas procedentes de 25 localidades se desplazaron hasta la ciudad gallega, y entre ellos, vecinos de Escatrón, Sástago, Alborge, Alforque, Velilla y Quinto.

En Zaragoza se completó el otro autocar. Partimos a las seis de la mañana hacia Burgos, haciendo parada para desayunar y visitar la Catedral gótica. Seguimos ruta hacia León, donde nos quedamos impresionados admirando las impresionantes vidrieras de la Catedral.

Continuamos marcha hacia Santiago, donde llegamos a las diez y media de la noche. Allí nos esperaban para cenar, en el amplio y gran edificio de la Avenida de las Ciencias, residencia de estancia en la que disfrutamos de una gran convivencia y amistad.

“El codex Calixtinus” escrito en el siglo XII, por el famoso autor francés Aymeric Picaud, señala sólo dos caminos que venían de Europa, el Somport y Cize por Roncesvalles.

En la península, a través de la calzada de La Plata, se llega a tierras gallegas partiendo desde Sevilla y pasando por Zamora. También está el camino portugués y el nuestro del Ebro, que desde Tortosa, pasando por el Pilar iba hasta Logroño, enlazando con la vía del norte.

El viernes 2 de julio fuimos de excursión a Vigo. Comimos en el puerto y ascendimos a Santa Tecla, zona de alta montaña con espeso bosque, donde visitamos un enclave “galaico romano”. Desde la cumbre pudimos contemplar la desembocadura del Miño, ría y océano, con algunas poblaciones costeras.

El sábado partimos hacia La Toja y aprovechamos para conocer O Grove y realizar un paseo marítimo por la Ría de Arosa en el Pelegrín, donde fuimos obsequiados con mejillones y vino de Ribeiro.

De regreso a Santiago la mayoría aprovechamos el tiempo libre disponible para ir a la catedral y cumplir el precepto de abrazar al Santo y poner la mano en el pórtico de la Gloria. El domingo asistimos a la misa de la Catedral, dedicada al peregrino. Centenares de personas llenábamos el recinto catedralicio y, al finalizar, asistimos al espectáculo del botafumeiro. De regreso, y tras un viaje muy bien organizado, pasamos por Santander.

Y termino con un dicho gallego, que me llamo la atención “Vigo trabaja, Santiago reza y Coruña se divierte”.

Texto: Víctor Sariñena Gracia (Vicsar)

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