Camino de Huerta del Caño

El camino de la Huerta del Caño, en cuya esquina se alza la oficina de correos y el parque bomberos, en la confluencia con la avenida Aragón, y la calle de San Roque-carretera como todos vecinos lo conocemos, ha sido ya asfaltado. Tras sus primeros cien metros, ocupados por un taller, almacenes y la vieja torre Blanca, su trayecto discurre entre la sardeta, vega del caño y grallas, hasta el escorredero de las acequias.

Allí termina el firme de asfalto. Enfrente la “Sarda” , palabra aragonesa que significa monte bajo, donde existe una vertiente de “glera”, con mucho cascajo, adquirida por una empresa para extraer “zahorra”, grava, guijo, arena, etc. geológicamente terreno sedimentario. Material, en suma, destinado a la construcción.

Los dueños de parcelas a lo largo de la vereda se mostraban contentos, con reconocimiento a la amplitud de la pista, lisa y bien pavimentada donde la circulación se hace con gran comodidad. Sin embargo, la realidad es muy distinta ya que cuando se agote la materia en esa superficie de mina a cielo abierto, quedará supuestamente abandonada.

De fuente solvente se sabe que entonces será levantado el asfalto, volviendo la vía a su piso primitivo de tierra y guijarros.

Algunas personas, amigos comentando este asunto expresaban que no creían que se fuera a quitar el asfaltado. ¡ Ya se vera!

El asunto es de origen medio ambiental, porque está dentro del PONR- Plan de Ordenación de los Recursos Naturales, dentro de caminos y galachos del Ebro.

Prueba evidente es esa muestra que manifiestan en las calzadas de los meandros, en esos redondeados postes de madera colocados en ciertos puntos, dentro del plan comarcal de señalización senderos de gran recorrido que se reconocen por la plaquita con la inscripción “Caminos naturales Ebro GR 99” en su parte superior.

Esta preocupación por las vías o senderos está muy bien, siempre que haya una atención a su cuidado, al menos una vez en el año para despejarlas y limpiarlas de la maraña de hierbas que crecen en las laderas, ahogando la senda simple e imperfecta.

De no ser así, al transitar por estas vías recordaremos al gran poeta Antonio Machado, “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”.

Texto: Victor Sariñena Gracia (Vicsar)
Fuente: Publiación nº 78 de La Crónica de la Ribera Baja del Ebro

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