Camino Jacobeo del Ebro

IMPORTANCIA DEL CAMINO JACOBEO DEL EBRO EN LA HISTORIA

Roma, Jerusalén y Santiago de Compostela son las ciudades a donde se dirigen las peregrinaciones cristianas. En el caso de la ciudad de Santiago se trata del apóstol que convivió con Jesucristo y uno de los primeros en expandir la iglesia cristiana en occidente, siendo el primero en nuestro país. El templo del Pilar tiene una especial importancia en el Camino Jacobeo del Ebro por ser allí, según narra el que fuera sacerdote del Pilar y al cual tuve el gusto de conocer en el año 2003, D. Juan Gasca Saló, donde el apóstol Santiago predicó el Evangelio después de recorrer tierras gallegas y trasladarse a Zaragoza con la intención de predicar el evangelio y convertir a los primeros discípulos. Allí fue, donde estando en su descanso a orillas del río Ebro, la Virgen María, cuando aún vivía en Jerusalén antes de su gloriosa Asunción a los cielos, se le presentó en carne mortal sobre un pilar que quedó allí como recuerdo de su visita.

De Jerusalén la Virgen, como suelen los romeros, vino a Santiago, mostrando ser peregrino portento …” (Villancico de 1588).

A principios del siglo IX se descubre el sepulcro de Santiago Apóstol. Este hecho traspasa fronteras y la noticia llega a toda Europa. Comienzan las peregrinaciones hacia Santiago de Compostela convirtiendo las vías hacia Galicia en caminos de gran afluencia de cristianos. La devoción, la búsqueda del perdón de los pecados, las curas de enfermedades o incluso los cumplimientos de votos eran motivos suficientes para iniciar la peregrinación. Curiosos y comerciantes también se unían al Camino aunque más bien lo hacían por motivos lucrativos. En el siglo X la ruta más concurrida parece ser que fue la que discurría por la costa cantábrica aunque con el paso del tiempo fueron abriéndose otras vías alternativas que son las que se conocen en la actualidad. A partir del siglo XVI la crisis de fe, las guerras religiosas y el cambio de mentalidad hacia una cultura Renacentista comienzan a separar ciencia, razón y fe; lo que antes estaba unido en una cultura de fe cristiana. Esto hace que el Camino Francés o el Camino de la Costa ya no sean las vías de paso de miles de peregrinos y pasan a ser caminos huérfanos y despoblados. Esto no quiere decir que la devoción desapareciera, simplemente se redujo notablemente. El adormecimiento del Camino de Santiago continuaría durante siglos.

Hasta finales del siglo XX, en nuestros días, es cuando resurge de nuevo el tránsito del Camino. Asociaciones, cofradías, Administración Pública e instituciones eclesiásticas apuestan por el resurgir de la devoción Jacobea. En 1985 se declara el Camino Francés patrimonio de la humanidad. Se hacen estudios, señalización de caminos, se construyen refugios, albergues, etc. En definitiva, se dota a la ruta de algunas comodidades anteriormente inexistentes. El atractivo de todo ello hacia un turista ávido de tranquilidad, naturaleza, historia y devoción comienza a hacerse latente. Se fomentan rutas alternativas, entre ellas las de los caminos jacobeos del Ebro que son seguidos por peregrinos que llegan desde Barcelona, Montserrat o la zona del Levante y confluyen en Pina de Ebro para así llegar hasta Zaragoza en su visita obligada a la Virgen del Pilar. Los cuatro caminos que llegan hasta Zaragoza son: El Camino del Maestrazgo-Bajo Aragón, Camino del Ebro, ruta proveniente de Lérida y el Camino de Andorra. En los dos primeros aparece Sástago en su ruta. Una vez en Zaragoza el camino se unifica y transcurre por Monzalbarba, Utebo, Casetas, Sobradiel, Torres de Berellén, Alagón, Alcalá de Ebro, Luceni, Gallur, Mallén, Tudela, Alfaro, Calahorra y Logroño donde pasa a unirse al Camino Francés.

La Ruta del Camino Jacobeo del Ebro tiene su mayor atractivo en la inseparable compañía del río Ebro. Desde su comienzo en el delta hasta su llegada a Logroño el sinuoso recorrido del río, con un trazado singular de los Meandros a su paso por la zona de Sástago, configuran un atractivo natural que se entremezcla con siglos de cultura celtibérica, románica, árabe y medieval.

Llegando a la antigua “Scatro”, nombre de Escatrón en la época romana, nos encontramos con importantes vestigios íbero-romanos en el Cabezo de Muel. La orden de Cluny tiene un papel representativo a lo largo del Camino Jacobeo del Ebro cobrando su mayor esplendor a su llegada a Sástago y aportando al transeúnte una buena prueba de ello con un majestuoso Monasterio de Rueda, ahora restaurado, después de permanecer durante décadas en estado ruinoso desde la desamortización de Mendizábal a mediados del siglo XIX. Río arriba llegamos hasta Velilla de Ebro, situada en la margen izquierda sobre la antigua Iulia Celsa Romana donde puede visitarse un importante museo arqueológico.

LA RUTA JACOBEA DEL EBRO

Tortosa-Jesús-Aldover-Xerta-La Fontcalda-Gandesa-Batea-Fabara-Caspe-Chiprana-Escatrón-Sástago-Cinco Olivas-Alborge-Alforque-Velilla-Gelsa-Quinto-Pina-Fuentes-El Burgo-LaCartuja Baja-Zaragoza-Monzalbarba-Utebo-Sobradiel-Torres de Berellén-Alagón-Cabañas-Alcalá-Luceni-Gallur-Mallén-Cortes de Navarra-Ribaforada-El bocal-Tudela-Castejón-Alfaro-Rincón del soto-Calahorra-Alcanadre-Arrúbal-Agoncillo-Logroño.

ALGUNOS TRAMOS CERCANOS DE LA RIBERA BAJA DEL EBRO

Caspe: El origen histórico de Caspe se remonta al segundo milenio a.c. Existen yacimientos arqueológicos romanos. De la época musulmana quedan algunos restos de murallas. La ermita románica de Santa María de Horta se recuperó de las aguas del Mar de Aragón que había sido anegada. La iglesia de Santa María de los siglos XIII al XVIII. La Colegiata Santa María la Mayor, importante referencia dentro del gótico aragonés. Se ha restaurado la Torre de Salamanca del siglo XIX, lo que fuera un fuerte fusilero.
Más información.

Chiprana: Se sitúa en lo alto de la colina desde donde puede verse el pantano de Mequinenza a sus pies. Se han encontrado restos de una villa romana así como algunas tumbas medievales que fueron talladas en la roca. También hay que destacar el yacimiento arqueológico de la Dehesa de Baños..

Escatrón: La antigua “Scatro” romana conserva algunos vestigios en el Cabezo de Muel, yacimiento íbero-romano donde se han encontrado monedas y abundante cerámica. En la iglesia parroquial, de los siglos XVI y XVII puede verse el espléndido retablo de alabastro del Monasterio de Rueda. Más información en la
Web de Escatrón.

Quinto de Ebro: En esta localidad se unían los caminos Jacobeos Catalanes, para más tarde en Logroño, unirse con peregrinos que procedían del Camino Francés. Puedes encontrar más información del pueblo en
www.quintodeebro.com

Sástago: En la orilla derecha del Ebro, escondida entre Meandros aparece Sástago. Localidad que durante siglos estuvo regida por los Condes de Sástago que dominaron buena parte de Aragón entre los siglos XIII y XVII. Los espectaculares miradores que se sitúan en el altozano, desde el cruce Escatrón-Bujaraloz-Sástago, bien merecen un alto en el camino para saborear el horizonte y, como no, los Meandros que el río Ebro traza a su paso por la zona. El primero de los miradores se ubica en el mismo cruce y el segundo a la altura de la torre vigía “el tambor”, llamada así por su parecido al instrumento musical.
Velilla de Ebro: Se encuentra situada en la margen izquierda sobre la antigua Iulia Celsa romana. Se conserva un importante yacimiento arqueológico y en su museo pueden contemplarse muchos de estos restos. Los horarios son de Martes a Sábado, 9-13 h y 16-18 h. Lunes y festivos cerrado. La ermita de San Nicolás de Bari del XVIII, situada en lo alto del monte, conserva un ábside semicircular de estilo románico. Destacar la leyenda de su campana que presagiaba desgracias cuando sonaba sola. Se dice que llegó al pueblo flotando sobre las aguas del río Ebro.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *