abril 10 th
Canto a la cantera
Hay un lugar en mi pueblo que llamamos la cantera tiene un bonito paisaje y una alargada alameda. ¡Cantera… Cantera brava, paso de grandes borrascas con sus empinadas cuestas y con sus recias escarchas. Y no nacà un siete de Marzo con los almendros floridos, llegaban las golondrinas buscando sus viejos nidos. Llegué al mundo un domingo cerca de la primavera con repique de campanas para la misa primera.
TenÃa aquella casita ventanas mirando al rÃo desde allà veÃa Alborge con su barca y sus olivos. Cantera de mi niñez con rachas de vientos frÃos donde las casas se asoman para ver pasar el rÃo. Cruce el Ebro la cantera y da una vuelta laboriosa por Montler, Huerta del Caño.
La Parte de allá y la Rosa. Junto a la ribera están con un cierto desnivel las calles de San Antonio, la Mayor y San Miguel. Los mozos a la Cantera se asomaban con presteza, las mozas subÃan cántaros llenos de agua en la cabeza. Zarzales junto a la acequia crecÃan con gran esmero pero al quitarles las moras nos pinchaban en los dedos. Y un aljibe que llamaban Zafarache del tÃo Fillo que guardaban las anguilas que pescaban en el rÃo.
Junqueras por la vereda con su color verde mar hacÃamos con los juncos barquitos para jugar. Chopos con su grata sombra cuyas hojas plateadas daban cobijo a gorriones y sesteaban urracas. En los remansos del rÃo donde lavaban la ropa, saltaban los pececillos al oÃr cantar la jota. Mantos de musgo en la orilla mezclados de arenas quietas también crecÃan los cardos y blancas caracoletas. Mi madre, al lado del agua sobre una piedra alisada nos enseñaba a lavar cuando hacÃa la colada.
También cerquita del rÃo fregábamos la vajilla reluciendo las cucharas con arena de la orilla. ¡Ay¡ ¡La Azud¡ de la Cantera como una enorme serpiente con sus escamas de piedra aguantando la corriente. Arroyuelos cantarinos adornaban la mejana y en las noches de verano daban concierto las ranas. en tus aguas como espejos blancas nubes al pasar se miraban coquetonas en tu ruta hacia el mar.
Ahora tus aguas son turbias han perdido su esplendor el progreso de los hombres mancha este don de Dios. Aquellas aguas tan claras que antaño vimos pasar ¿Donde están aquellas aguas? ¡Donde habrán ido a parar¡…
Texto: Tomasa Carreras AldaFuente: Libro Recuerdos de Sástago
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