Desde el recuerdo a Ana Isabel Guillén Peiró

Todas las personas que cesan en su período biológico merecen el máximo respeto y el más profundo sentimiento. En este caso concreto que nos ocupa, me impulsa a referirme a una mujer, una gran mujer que ha sido Ana Isabel Guillén Peiró. Llego a Sástago, en la mitad del decenio de los ochenta; muy joven, recién terminada su carrera. Funcionaria, de ocupación, Asistente Social, servicio que cumplía, dentro de la entonces constituida Mancomunidad Meandros, integrada por los ayuntamientos de los municipios de La Zaida, Alforque, Alborge, Cinco Olivas, Sástago y Escatrón.

Años mas tarde, con la nueva configuración comarcal del territorio aragonés, los municipios citados han quedado incorporados, junto con Pina de Ebro, Quinto, Gelsa y Velilla de Ebro, en lo que ha pasado a ser la Comarca Ribera Baja del Ebro. Con esta evolución, la función de Ana Isabel cambió de nombre y pasó a ser trabajadora social. En ambos casos y en todo momento, Ana Isabel mostró en el área que le tocó actuar su profesionalidad y acierto, resolviendo aquellos asuntos inherentes que cada cargo le exigía.

El trato con la gente fue siempre atento, cordial y de manera especial colaboró desinteresadamente en aquellas actividades relacionadas con el interés general, cultural, juventud, tercera edad, etc. Avecindada en el pueblo, se casó con un sastaguino. Fruto de este matrimonio hay unos hijos gemelos, Nacho y Marta, todavía en edad escolar. Todo parecía ir bien en este hogar hasta hace un año que Ana se sintió mal requiriendo una intervención quirúrgica. En principio parecía que se había recuperado, ya que, incluso con esa fuerza de voluntad que tenía y que siempre había demostrado, volvió al trabajo. Sin embargo, no hubo suerte, el proceso resultó irreversible y muy desgraciadamente acabó con su vida. La pérdida de Ana ha causado gran pena y desconsuelo, sentimientos que han quedado patentes en su esposo Rosendo, así como los niños y familiares, compañeros de trabajo y en los muchos amigos que esta mujer supo ganarse a lo largo de su existencia.

El óbito tuvo lugar en día tan señalado como el doce de octubre, y el funeral se celebró en la mañana del sábado 13, en la Iglesia de Nuestra Señora del Pilar de Sástago, con una impresionante asistencia y muestras de profundo dolor. “Ad perpétuam rei memóriam por Ana Isabel”. Descanse en paz.

Texto: Victor Sariñena Gracia (Vicsar)
Fuente: Publicación nº 89 de La Crónica de la Ribera Baja del Ebro

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