Dos amigos

Hace muchos años, antes de que existiera el ferrocarril y las carreteras, había un camino que venía de Zaragoza, pasando por Pina de Ebro, Gelsa, Velilla; cruzando por la barca de dicho pueblo, llegaba hasta La Zaida, luego entraba en el término de Sástago, por la huerta de la Rochela y subían por una Val que se llamaba Val Demposta; en esta Val, había en tiempos una banda de ladrones que cuando pasaban los arrieros, les robaban todo el dinero que llevaban.

En la posada de Velilla, solían parar los arrieros, y allí los ladrones tenían un enlace. Este enlace era un criado de la posada, a los arrieros les decía que en Val Desmposta había unos ladrones y que fueran con mucho cuidado, diciéndoles el mismo donde podían esconder el dinero que llevaban; y así los ladrones ivan directamente donde el criado de la posada de Velilla ya les había comunicado.

Tantos eran los robos que las autoridades hicieron un fortín y llevaron unas parejas de Guardia Civil, acabando así con los robos. Desde entonces cuando vas a comprar una cosa que te parece muy cara se dice la siguiente locución “A robar a Val Demposta”. Este dicho popular era común y ha pervivido muchos años, aunque ahora ya casi se ha olvidado.

Texto: Rafael Ordovás
Fuente: Libro recuerdos de Sástago

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