julio 14 th

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El avión que cayó al Ebro en Sástago durante la guerra civil

charla El avión que cayó al Ebro en Sástago durante la guerra civil

En Sástago hay un dicho referente al callizo de la Manqueta que algunos le dan la versión que más les gusta o que más molesta a los del callizo. El verdadero dicho es como sigue: El Callizo la Manqueta esta forrado
de alambre. Mientras sus vecinos gritan “Por aquí no pasaran”. Sus enemigos responden con dardos envenenados, cargas de bayoneta y disparos de fusil, intentando traspasar la barrera del alambre.

No pudieron conseguirlo por mucho que lo intentaron y tras pasar un buen tiempo los vecinos continuaron protegiendo su callizo con gruesos cables de alambre.

Uno del callizo Con este titular y este primer envió da comienzo una saga que hará furor este verano Tertulias de la Manqueta. Queremos hacer participes a todos los asiduos de la web de Sástago de los jugosos comentarios o las asombrosas historias que surgen en las famosa tertulias. Empezamos el ciclo con una historia aportada por José Blasco Casamian.

SUCESO DEL AVIÓN QUE CAYO AL EBRO A SU PASO POR SÁSTAGO DURANTE LA GUERRA CIVIL

Durante la Guerra Civil Española fue derribado en las proximidades del pueblo de Sástago “Huerta de la parte de allá” de la rivera del Ebro, un avión Alemán de la Operación Cóndor cayendo finalmente en las aguas del río. Una vez terminada la guerra civil, vino por Sástago la familia del piloto abatido intentando buscar los restos del familiar. Tras innumerable visitas y partidas de búsqueda con equipos de buceadores no consiguieron dar con los restos del avión ni del piloto.

Los familiares abatidos por no poder encontrar ni rastro de los restos decidieron levantar un monumento de granito gris frente al río donde creían mas o menos que había caído el avión, la inscripción en el monumento dice lo siguiente:

HIER FIEL AM 11.3.1938 IM LVFTKAMPF
UN LIN NATIONALES SPANIEN
ALEXANDER GRAF ZU DOHNA
(6/N) EB 9.10.1911 IN HITLER-GARLRANGEN

Con el paso del tiempo el monumento sigue estando donde se coloco sin que haya sufrido el menor daño. Esta es la historia que a nuestro contertuliano José Blasco Casamian le hace pensar que no buscaros el avión en el sitio adecuado. Siempre buscaron aguas abajo del río.

La teoría de José es que al entrar el avión en contacto con el agua del río y con la fuerza del impacto cambio su rumbo en dirección contraria a las marcas que dejo en su caída en los árboles de la orilla, el avión hizo un efecto de acua-planin yendo a parar 300 o 400 metros aguas arriba del Ebro llegando a dar con el camino del vago, unos 300 mas a bajo de la central 2.

Allá por el año 1945 José Blasco se dedicaba entre otras cosa a comprar chatarra por encargo de un Sr. De Zaragoza de modo que compraba chatarra a quien quería vendérsela. De los clientes que José tenia había uno que el recuerda con especial cariño, el amigo y vecino de Sástago tenia de apodo el Raco. El relato que viene a continuación esta descrito tal y como José Blasco lo vivió.

Este joven que tendría 2 o 3 años mas que yo, era sin duda el mejor nadador y buceador a pulmón libre de la época que hablo. Recuerdo que cuando el amigo Raco aparecía por los “topetes” los diez o doce chavales que estábamos bañándonos en el río le pedíamos que nos hiciese una exhibición de sus cualidades como buceador. Pues bien, yo le vi en varias ocasiones tirarse al agua del Ebro en los Topetes y por debajo del agua casi cruzar el río sin salir a respirar.

La identidad del amigo Raco era muy peculiar, hombre extraordinariamente reservado, poco hablador, pero buena gente yo nunca le oí hacer alarde de sus condicione atléticas que no fuese para las proezas
señaladas. Pues bien, el amigo Raco me vendió en varias ocasiones chatarra de todo tipo para conseguir algún dinerillo.

Recuerdo al día de hoy, mis paseos en bicicleta por el camino del Vago y recuerdo al amigo Raco metido en el río muy entretenido pero guardando una cierta discreción como si quisiera pasar desapercibido, cosa que
no me extraño en aquellos tiempos conociendo el carácter reservado del mencionado amigo.

Pero ahora reflexionando y colocando las piezas en el puzzle creo firmemente que el amigo Raco dio con el avión y me vendía la chatarra que sacaba del río. Estoy seguro que en eso estaba en el camino del Vago aquel día que lo vi mientras paseaba con la bici, el Raco estaba desguazando el avión a capucete.

Desconozco si la familia del piloto alemán sigue en contacto con alguien del pueblo, y si pudiese serles útil este relato. Pero teniendo en cuenta los medios que hay ahora para realizar búsquedas de todo tipo se podría intentar de nuevo el rescate de los restos del avión y del piloto.

Los tertulianos de la Manqueta esperan que les haya gustado la historia porque prometemos volver con otra.

Texto: José Fernando Benito Gascón

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