El Patchwork en Sástago

¡Enhorabuena chicas! Ya superasteis el segundo curso. Habéis trabajado mucho y muy bien. Como habéis podido comprobar, el patchwork no sólo es unir piezas de tela a modo de puzzle o hacer una especie de mosaico con retales donde todo tiene que encajar al milímetro.

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 El patchwork tiene su secreto: reunir el material. El color y la textura dependen de ti. Decídete por un proyecto que te llame la atención y se adapte a tus habilidades y se acomode a tu economía, usar materiales caros no es sinónimo de bonitos ni garantizan bellos resultados. La elección de las telas tiene unas posibilidades de vértigo: las oleadas de colores y texturas tientan con visiones de una colcha o manta para bebé… (y de todos los cumplidos adicionales que esperáis recibir), pero no revelan el duro trabajo requerido.

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 Lo más importante es la paciencia y prestar atención en los detalles. Mientras la vas haciendo no dejes de contemplarla. De vez en cuando, a medida que vayas uniendo las piezas, tócala, acaríciala. Si te equivocas puedes deshacerlo y hacerlo otra vez, no pasa nada. Tu trabajo de artesanía es único. Tu pieza es tan única cómo tú ¡e igual de hermosa!

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 El patchwork se hace con amor. Nunca dejes a tus hijos ni, por supuesto, a las personas que quieres sin una manta, pues, cuando se envuelvan en ella, sentirán tu abrazo.

 

Texto: Montse Carreras.

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