El piloto alemán abatido en Sástago

El 11 de Marzo de 1938, en plena Guerra Civil, el pueblo de Sástago es sorprendido desde el aire por continuos bombardeos de la aviación alemana (Legión Cóndor) que hacía tres semanas había tomado Teruel junto a las fuerzas nacionales e iniciaban la ofensiva Nacional al sur del Ebro, con el objetivo final de llegar al Mediterráneo y cortar la zona republicana. Ese día se producen dos hechos que marcarán la historia reciente de Sástago: La voladura del puente de hierro y el derribo de un caza alemán en las inmediaciones de “La Laz”.

Antiguo puente de hierro en Sástago

Pero, pongamos en antecedentes a nuestros lectores …

En los últimos días de Julio de 1936 Alemania firma un acuerdo con el bando nacionalista para ayudarles en el transcurso de la Guerra Civil. El 30 de Octubre llega a España la legión Cóndor con un centenar de aviones y 6500 voluntarios de la Luftwaffe (fuerzas aéreas alemanas).

En Marzo del 1937 se incorporan a la contienda los aviones Messershmitt BF-109, unos prototipos más modernos que, junto a los HE-112, refuerzan la flota de los nacionales. Un mes más tarde se produce el trágico bombardeo de Guernica que deja miles de muertos y numerosos derribos de aviones republicanos.

Los pilotos alemanes tenían que soportar hasta 7 misiones diarias en condiciones extremas y el cansancio comienza a hacer mella, hasta que en 1938 se van incorporando paulatinamente pilotos españoles del bando nacionalista formados por la Luftwaffe.

En 1938 el capitán Jiménez Millas, apodado “El Corto” pasa a dirigir la flota de los Heinkel que, por aquel entonces, ya habían quedado un tanto obsoletos y comienzan a ser considerados como peligrosos en sus ataques a objetivos terrestres. En su avanzadilla por el Ebro el capitán Jiménez Millas cuenta con unas excelentes dotes de mando, pericia y gran experiencia acreditada en anteriores misiones en la zona Norte (Álava, Cantabria, etc). La Legión Cóndor es respaldada por tropas auxiliares entre las que hay secciones de proyectores, transmisiones, unidades de detección tierra-aire, ambulancias, compañía de señales y destacamentos de motoristas.

En Marzo de 1938 la ofensiva nacional era tan evidente que militares de la República deciden adosar cargas de dinamita al puente de hierro y proceder a su voladura para cortar así el avance de las fuerzas nacionales. El mismo día, escuadrillas de la legión cóndor provistas de cazas Heinkel HE-51 y bombarderos lanzan una ofensiva aérea con intención de abrir camino a la infantería e intentan destruir uno de los puntos estratégicos: la Central Hidroeléctrica de Sástago, una gran fuente de energía si tenemos en cuenta que por aquel entonces era la mayor de España en cuanto al caudal de agua que movían sus turbinas.

Caza HE-51 similar al derribado en Sástago

Aquel viernes 11 de Marzo de 1938 la escuadrilla partía de alguna de las bases cercanas, que bien pudiera ser la de Puigmoreno (Alcañiz). Entre otros, los objetivos de la misión pasaban por sobrevolar a baja altura
algunos puntos estratégicos como la Central hidroeléctrica e iniciar un ataque al suelo para dar cobertura a los bombarderos que serían los encargados de arrojar sus bombas. Hay que recordar que el avión derribado no era un bombardero sino un caza armado. Estaba provisto de dos ametralladoras MG-17 de 7,9 mm. capaces de hacer 1200 disparos por minuto. Aunque no tenemos confirmación exacta de estos datos suponemos que la escuadrilla se completaría con bombarderos del tipo Junkers JU-52, Savoia SM-79 o Heinkel HE-111 que serían los que cumplian la misión arrojando las bombas sobre el objetivo.

En uno de los acercamientos un caza Heinkel HE-51 cae fulminado en el paraje conocido como “La Laz”. Comienza de inmediato la búsqueda del aparato así como la de su piloto.

Zona donde cayó el caza HE-51

El teniente abatido en Sástago, un alemán de 27 años con el título nobiliario de Conde de Dohna, se llamaba Johann Rudolph Alexander Von Dohna-Schlodien. Pertenecía al escuadrón 2º Jagdgeschwader que estaba compuesto por cuatro escuadrillas de 12 aviones cada una. Se tiene constancia que los Heinkel pasaron a formar tres escuadrillas españolas, las 1E2, 2E2 y 3E2 y que actuaron en los frentes asturianos y posteriormente también en Aragón desde 1937.

El Heinkel HE-51 era un biplano clásico, de alas decoradas desiguales, de estructura totalmente metálica, con planos bilargueros cubiertos de madera y tela. Fuselaje cubierto de chapa metálica en su parte anterior y entelado en la posterior. Los alerones se situaban en el plano superior, disponiendo de flaps en el interior. El tren de aterrizaje disponía de amortiguadores oleoneumáticos y frenos hidráulicos. Propulsado por un motor BMW V1, de doce cilindros en V, y 750 HP de potencia, se caracterizaba por los seis tubos de escape verticales hacia abajo en cada lado del motor.

Lo cierto es que el HE-51 pilotado por Alexander Von Dohna-Schlodien resultó alcanzado por uno de los antiaéreos del sector; los había en el fortín y en el tambor. Comenzó a perder altura precipitadamente hacia la orilla del río, por el lado de “la partilla”, hasta que desapareció entre las gélidas aguas del Ebro. Algunos piensan que el avión se estrelló en la parte de “la laz”, donde se encuentra la lápida pero lo cierto es que declaraciones de algunos sastaguinos aseguran haber visto en días posteriores al suceso el gran rastro dejado por el avión en la maleza del lado de “la partilla”, por lo que nos hace pensar que el impacto fue en esa orilla.

Zona lápida piloto alemán

Días después, Blas Funes, “el macanas”, conduciendo su Harley Davidson, cruzó el río en barca e inició un recorrido hacia las inmediaciones de “la partilla”. Se dice que llegó a encontrar pequeños restos del aparato e incluso una bota que bien pudiera pertenecer al piloto siniestrado.

Los nacionales, que en días sucesivos tomaron Sástago, buscaban insistentemente los restos de piloto y avión. Los buzos rastrearon la zona e incluso dispusieron una sirga a lo ancho del río para que una barcaza fuera sondeando el cauce. No se obtuvo resultado alguno. Los restos del avión desaparecieron para siempre en las profundidades de las aguas. Se cree que el ancho cauce del río en esta zona así como las habituales crecidas propias de los meses de invierno pudieron ser los motivos por los que el aparato de 2000 kilos de peso fuera arrastrado aguas abajo.

Siguiendo la tradición militar germana de marcar con una estela el lugar exacto donde resultaban muertos en acción los pilotos, todavía se conserva en Sástago la lápida del aviador alemán derribado ese 11 de Marzo de 1938.

Lápida del aviador alemán Alexander Graf

Sea como fuere esta historia, así como muchas otras que vivieron en primera persona los sastaguinos en el transcurso de la guerra, agradecemos a todos los que nos han ayudado a dar forma a este artículo.

Texto: Luis A. Serrano Ramón
Fuente: Habitantes de Sástago e Internet

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