El viaje a Salou

Bien os voy a contar lo que paso un fin de semana de un verano de los años 90. Este relato es la continuación de otro que se titula Huevos a la Francesa y que esta publicado en varios sitios. En el anterior relato Antonio y yo habíamos dejado la enorme tienda de campaña, con todas las varillas que formaban la estructura numeradas y agrupadas para cuando volviéramos a montar la tienda y supuestamente no tuviéramos problemas de montaje, eso sobre el papel.

Tuvieron que pasar tres fines de semana para ponernos de acuerdo en una fecha para marcharnos a Salou a disfrutar de un hermoso camping y de una maravillosa tienda de campaña.

– Te acuerdas, Antonio de la vomitina que nos pegamos montando la tienda.
– Calla chiquer que cuando llegue a casa y descargue la tienda empecé a vomitar de nuevo y me pillo la mujer sentao en el suelo del baño abrazao a la taza del inodoro vomitando sin parar.
– Total, pa que estos maricones no lo agradezcan y encima pongan pegas pa irnos a la playa.
– Que lo digas chiquer

Decidimos salir de Sástago el viernes por la tarde para aprovechar la playa el sábado y el domingo hasta media tarde, así que lo hicimos Antonio y Hortensia, Paco y Rosita, Jesús y Milagros y Fernando y María Elena, en dos coches, la tienda ocupaba un coche en el otro teníamos que meter el resto del equipaje, así que tuvimos que dejar cosas, aun así mesa, cuatro sillas sartenes, hornillo, comida y la ropa para mudarnos, en fin, tuvimos que meter cosas por dentro de los coches haciendo sitio para las bolsas como podíamos, se avecinaba un viajecito de cuidado.

El viaje a Salou

A las cinco de la tarde, emprendíamos el viaje, saliendo por el puente de Sástago con dirección Caspe, Mora, Salou.

Dos horas y media después llegábamos al camping La Siesta, elegimos sitio para plantar la tienda y empezamos a descargar el material paquetes de varas y más varas numeradas e identificadas, frontal, trasera, parte de en medio trasera, otra delantera.

Teníamos que unir toda la estructura metálica y dejarla apoyada en el suelo que se sostuviera sola para poder poner la lona de una sola pieza por encima de la estructura sin que se descuajeringara todo.
En el montaje de la estructura participamos los ocho, los hombres montando las varas y las mujeres sosteniendo lo montado, para que al unir unas partes con otras no se soltaran y empezó lo de siempre.

– !Que así no.
– !Que ese palo no encaja aquí.
– !Que si, no ves el nº o que.
– !En la gravera nos la montamos los dos solos y no había tanto follón.
– !Que lo digas chiquer, en el momento que hay mujeres no se puede hacer nada, en un momento todo desorganizado, con las vomitonas que nos costo.

Tras dos intentos fallidos conseguimos montar toda la estructura metálica a falta del tramo final de las patas.

Empezamos a montar la lona y como se nos iba todo al garete decidimos sujetar la estructura entre todos e ir pasando la lona poco a poco.

– !Pues no se como entre dos pusisteis la lona.
– !Pero tu te crees que la pusieron, comiendo huevos con longaniza.
– !Huevos a la Francesa.
– !Da igual, que no me creo que montarais entre los dos la tienda, os ayudarían el pastor y el Tío Camilo.
– !Creer lo que os de la gana, venga que esto ya esta, a poner las patas.
– !Primero las de delante, las dos a la vez.
– !Cuidao que se va a un lado.
– !Que no, venga ahora las de atrás, a la vez.

Al montar las de en medio, se nos caían o las de adelante o las de atrás, pero bueno al final a las diez de la noche terminamos de montar la súper tienda.

Mientras las mujeres preparaban el alojamiento, esa noche íbamos a dormir todos juntos dentro del recinto, juntos pero no revueltos cada oveja con su pareja, no vayáis a pensar mal.

Bueno el caso es que mientra los hombres descansábamos de la ardua tarea de montar el sitio para dormir y discutíamos sobre quien había trabajado mas, en estas que se acercan dos jovencitas de unos veintitantos años y nos dicen ante nuestra atenta mirada.

– !Buenas tenemos una tienda y no tenemos idea de cómo se monta, podrían ayudarnos por favor.
– !Faltaría mas.

Asentimiento unánime, ni preguntar que tienda ni nada de nada allá que nos vamos los cuatro a ayudar a las veinteañeras.

En cuanto nos acercamos al lugar donde querían montar la tienda sorpresa…

Una tienda gemela de la nuestra y allí estaban todos palos por el suelo y la lona en manos de cuatro maromos que no paraban de darle vueltas para ver por donde estaba la puerta.

11 de la noche:

– !Que no, que esa vara no es de esa parte, que es de atrás.
– !No señor que me acuerdo muy bien de este palo.

12.30 de la noche, sin cenar:

– !Venga sujetar toda la estructura entre todos mientras pasamos la lona por encima.
– ¿Pero, no vamos a montar las habitaciones?
– !Esto va sin habitaciones, a dormir todos juntos que habrá mas calor corporal.

1.30 de la madrugada sin cenar

– ¡Bueno esto ya esta!, ¿que, tenéis buena cena para compartir¿
– !Ahora iremos al súper del camping a comprar algo para cenar.
– !Pues como no sepáis donde vive el del economato os vais a comer las hojas de morera que tenéis aquí.
– !Hasta mañana chicos, ya veréis que bien desayunáis por la mañana.

Nos fuimos hacia nuestra tienda para acicalarnos un poco, estábamos en Salou y nos teníamos que ir de marcha hasta el amanecer para coger sitio en la playa.

La primera sorpresa fue la nota que nos dejaron las mujeres, ellas se habían marchado a cenar y más o menos nos indicaban por la zona que estarían después.

Nos comimos parte del almuerzo del día siguiente con pan duro, nos duchamos, nos afeitamos y nos vestimos a toda velocidad aun así, salíamos del camping a las 2.30, pero bueno al final las encontramos en los chiringuitos y nos metimos todos en el Two Match la discoteca de moda en Salou, bailando y tomando copas hasta el amanecer.

En lugar de hacer lo que habíamos planeado en un principio que era ir a la playa a coger sitio, como somos todos muy comodones, unos fuimos al camping a dormir un poco, otros se fueron de chiringuitos, total que hasta las 11.30 de la mañana del sábado no llegamos a la playa de Salou.

Si alguien ha estado en Salou, en verano, en sábado por la mañana sabrá que es imposible extender la toalla en la arena. Bueno la playa estaba tan llena, que para llegar al agua nos tuvieron que atender 2 veces por desmayos. Si es difícil extender una toalla, imaginar la dificultad de extender ocho.

Fue totalmente imposible, pudimos extender dos en primera línea invadiendo la línea de arena húmeda, dejando que se mojaran la toallas con alguna ola y entorpeciendo el paso de los tropecientos mil caminantes playeros, discutiendo con alguno cada dos minutos, pero bueno ese es nuestro sino.

A las 2 de la tarde empezó a bajar la aglomeración de los playeros y pudimos disfrutar de la arena de Salou y del agua caliente del mar. En un flash, me vino a la cabeza la de meadas que había recibido ese mar durante la mañana, yo mismo entre un par de veces a cambiar el agua de las olivas, no creo que el agua del mar sea salada por las meadas que recibe a diario de todo el personal que tiene una playa para mear.

En eso estaba pensando mirando las olas ir y venir, cuando la ola que venia en ese momento traía una cosa oscura, me fije y asentí, era un zurrute de mierda, alguno no se había conformado con mearse en el agua, también se había cagado.

– !Joer y me hacéis venir a Salou para ver esto.
– !Menuda mierda!.
– !Que descansao se habrá quedao el cagón.
– !O la cagona, anda empújala o entiérrala.
– !Una mierda, eso lo haces tú si quieres.
– !Pues yo aquí no me quedo con ese zurrute.
– !Pues ya me dirás a donde vamos, ha bajao un poco la gente pero sigue sin haber sitio, solo se puede respirar de pie y con olor a mierda.
– !Enterrarla en la arena joer, que paice que tenga ojos y nos este mirando.
– !Que la entierre el guarro que la ha cagao.

La mierda hizo que nos fuéramos de la playa y volviéramos al camping teníamos que hacer la comida, para eso nos habíamos traído el material necesario perdiendo espacio vital en los coches.

Preparamos la rueda, la botella de butano y todo lo necesario para hacer la paella de costilla y salchichas, conejo y pollo, teníamos la mesa para no tener que agacharnos y 4 sillas para 8 comensales así que miramos alrededor a ver que vecino nos podía prestar 4 sillas.

En el camping la gente es generosa y comparte, cuatro vecinos nos prestaron una silla cada uno y entre cerveza y cerveza se fue fraguando la comida.

Primero freímos la carne con los ajos, luego echamos el pimiento, sofreímos un poco el arroz de Aragón el mejor arroz del mundo El Brazal, echamos las especias adecuadas y por ultimo el agua, medida y en cuanto empezó a hervir el agua 15 minutos ni uno mas ni uno menos.

Mientras el arroz se fraguaba y las cervecicas y el vermut iban entonando los estómagos contábamos anécdotas de unos y de otros.

Que si el siluro que pescamos, que los tirantes de fraga, el héroe, la dama de blanco, una tras otra repasábamos algunas de las cosas que nos habían sucedido a lo largo del tiempo, hasta que el cocinero dijo:

– !Esto ya esta.

Con lo cual cada uno cogio una silla, las mujeres repartieron en los platos y emprendimos la comida sin mas interrupciones.

Exquisito, el arroz salio como siempre fenomenal, postre, café licores. Decidimos emprender una partida de guiñote, las mujeres se prepararon los bártulos y se fueron a la playa, nosotros íbamos a jugarnos el fregoteo en una partida a cara perro, sin concesiones.

La cosa iba reñida, sin discusiones salidas de tono, pero sobre las 5 de la tarde cuando todo en el interior del camping estaba en silencio, solo roto por los comentarios suaves de la partida.

– !Arrastro.
– !Las cuarenta.
– !Como que arrastro, si no has servido el triunfo de antes.

Se desato la tormenta en aquel placido paraje, la discusión empezó a subir de tono y los vecinos mas cercanos empezaron a protestar por las voces salidas de tono.

No había forma de parar aquello y los que dormían placidamente la siesta empezaron a salir de las tiendas protestando por el bullicio y se organizo la marimorena.

– !Que no dejáis dormir, que hemos pagao todos, que no hay derecho que venimos a descansar.
– !Que yo no, que vengo a divertirme.

Tras más de media hora de regañinas acabamos todos tomando cerveza y bañándonos en la piscina del camping. Luego acudieron las mujeres y nos fuimos a acicalar para salir a cenar y luego de marcha hasta que el cuerpo aguantara, que es lo que se suele hacer cuando eres joven y te vas un fin de semana a Salou.

Nos pusimos guapos y nos fuimos a cenar al Faro una marisquería famosa de Cambrills el pueblo de al lado, coincidió que esa noche además de nuestra cena había una despedida de solteros de unos drag kings y bueno enseguida hicimos amistad con el grupo y entre plato y plato nos hacían desfiles y actuaciones en directo, lo pasamos genial casi sin darnos cuenta nos metimos en las cuatro de la mañana y decidimos dormir un poco, así que nos fuimos al camping.

Después de ir al baño asearnos y ponernos los pijamas los que llevaban nos metimos todos en la tienda, cada uno con una silla para dejar la ropa, pero el colchón de Antonio estaba pinchao y se paso toda la noche metiéndole aire hasta que se deshinchaba otra vez.

La Hortensia que tiene el sueño fácil y el ronquido también, no nos dejo dormir, Jesús lo tenia al lado y me resoplaba en la oreja como un león, y yo le chasqueaba la lengua para que dejase de roncar y protestaba porque no lo dejaba dormir.

– !A mi no me chasquees la lengua que me despiertas.
– !Pues a mi no me ronques en la oreja.
– !Yo no ronco, susurro.
– !Lo que no dejas dormir a nadie, que no es igual.
– !La que ronca es la Hortensia, escúchala y el Antonio que no para de soplar el colchón, parece que tengamos un huracán dentro la tienda.
– !Uy chiquetes, ¿que os he despertado con mis ronquidos¿
– !Si, no dejas dormir a nadie Hortensia.
– !Cabrones no me habréis pinchao vosotros el colchón, mañana ya me puedo comprar otro.
– !Mañana dormiré en mi colchón, entonces si que dormiré sin nadie que me ronque en la oreja.
– !Callaros ya, que no dejáis dormir.

Así nos pegamos toda la noche sin pegar ojo nadie.

A la mañana siguiente con los ojos enrojecidos por no haber dormido, las incomodidades de dormir en un saco que se mueve y el hecho de llevar dos noches sin apenas conciliar el sueño, temíamos todos y todas unas pintas como para echarnos fotos.

Como era temprano nos hicimos un suculento desayuno en la paellera huevos fritos, con panceta y café, enseguida el olorcillo invadió el lugar y los vecinos empezaron a mover pero ellos mejor dormidos que nosotros.

Después de bien desayunaos, empezamos a recoger los bártulos, teníamos que dejar la plaza del camping a medio día y las mujeres querían aprovechar la playa, quedamos a mediodía en la puerta del camping, decidiríamos donde dejar los coches y nos iríamos a comer en algún restaurante, así que ellas se marcharon mientras nosotros cargábamos los coches, cuando terminamos los hombres nos fuimos a dar una vuelta por los chiringuitos.

A medio día nos juntamos todos en la puerta del camping, liquidamos la estancia y amablemente nos permitieron dejar los coches cargados dentro del recinto mientras comíamos. Fuimos a un restaurante cerca de la playa el local estaba abierto a la calle a temperatura ambiente y para refrescar la zona de mesas en el techo encima de cada mesa había un ventilador uno de nosotros se paso la comida haciendo que el camarero le diese mas velocidad al ventilador porque tenia calor, luego cuando el ventilador alcanzo su máxima potencia, se quejaba de que tenia frío eso fue a los cafés, siempre se ha dicho que el aragonés fino después de comer frío.

Antes de emprender el viaje de retorno a Sástago, como era pronto decidimos recorrer el paseo marítimo de Salou, precioso con sus enormes palmeras y jardines todos vamos con ropa cómoda pantalones cortos y camisetas, en un punto del paseo alrededor de una palmera nos sentamos a la sombra de sus ramas para digerir un poco la comida, imaginaros la palmera en el centro luego una zona de césped desde la palmera hasta el bordillo donde estábamos sentados charrando, uno de nosotros se deja caer de espaldas como para sondormirse, los demás seguimos charrando pero nos damos cuenta que la gente que pasa se queda mirando al que esta tumbao, al principio creemos que la tradicional siesta del españolito les sigue llamando la atención a los giris y por eso miran, pero de pronto una pareja al pasar se queda mirando al tumbao retrocede un par de pasos, saca la cámara hace una foto del tumbao ella le dice a el algo que no entendemos y se ríen a carcajada.

El tumbao ni se inmuta, pero me levanto me pongo el lugar de la pareja que había hecho la foto y me doy cuenta de porque todo el mundo se quedaba mirando.

El tumbao no lleva eslip, el pantalón le viene un poco holgado y por la pernera se le ve la gaita y lo que escuelga, como el tumbao esta sondormido llamo a los demás para que vean lo que veían los guiris al pasar.

– !Pero si se le ve toda gaita, será posible!
– !Cooo! Despierta! Que se te ve todo cooo!

Bueno después de esa anécdota fuimos a por los coches y emprendimos el viaje de regreso, no sin antes tener una fuerte discrepancia con un ciclista que debía ir colocao y no lo atropellamos de milagro pero lo cubrimos de improperios mientras no lo perdimos de vista.

Y eso es todo lo que tengo que contar de nuestro viaje a Salou.

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