GERMAN IBAÑEZ SANTAFE, el inventor de Sástago

D. GERMÁN IBÁÑEZ SANTAFÉ EL INVENTOR CON MALA SUERTE El “pick-up”, ese eficaz y sencillo reproductor gramofónico, tan extendido en todo el mundo indispensable para una perfecta audición del sonido grabado en  disco, fue inventado en 1910 por el español y entonces vendedor de Heraldo De Aragón en Sástago, don Germán Ibáñez Santafé, ex electricista de Electro Metalúrgica del Ebro, Sociedad Anónima. Eso asegura él, y nosotros lo creemos mientras no se demuestre lo contrario.

SU COMPROBACIÓN ES FÁCIL …

– Me considero inventor de ese aparato -nos dice-, pero si se me demuestra documentalmente, que otro, antes del 24 de enero de 1911, fecha en que lo patenté, lo había inventado ya, dejaré de llamarme “padre” de tal dispositivo.

– Vayamos por partes, amigo Ibáñez Santafé. ¿Por qué el invento lleva nombre inglés?.

– Porque los norteamericanos o los ingleses -no recuerdo quiénes fueron -lo inventaron unos años más tarde con más suerte que yo, y le dieron ese nombre.

– ¿Dónde y con qué nombre lo patentó usted?

– En el Registro de la Propiedad Industrial del Ministerio de Fomento, hoy de Industria, con el nombre de
“reproductor gramofónico electromagnético”, patente de invención número 49.731, de fecha 24 de enero de 1911. Su comprobación es fácil, pues en aquellos años tiene que estar en la Memoria descriptiva con dibujo y todo.

COMO SE CONCEDEN LAS PATENTES …

– ¿Cómo se explica…?

– Ya se lo que me va a preguntar y allá va la contestación. En España y en muchas otras muchas naciones, como es sabido se conceden las patentes de invención sin examen previo de novedad, pues basta que en la solicitud de patente de invención se diga que uno ha inventado tal cosa, que es propia y nueva, para que
la patente le sea concedida. Si más adelante se demuestra que lo de la novedad no es cierto, la patente es declarada nula por los Tribunales de Justicia. Así es que el que patenta algo en España, sólo sabe que lo que ha patentado es suyo, pero ignora si otro, y con anterioridad, tuvo la misma idea y solicitó, por consiguiente, la correspondiente patente de invención.

– ¿Existe medio de averiguar ese extremo?

– Solicitar también, dentro del plazo de un año, la patente en Alemania, ya que en aquella nación las demandas de patente son sometidas a un riguroso examen previo acerca de su novedad, y caso de existir algún precedente, sea del país que sea, no se concede la patente y enteran al solicitante de la que exista.

– ¿Hizo usted esa gestión?

– No la hice a su debido tiempo; pero más tarde encargué al agente de patentes barcelonés don José María
Bolívar, que hiciera las gestiones, contestándome -copio de su carta- lo siguiente: “He hecho efectuar una investigación entre las patentes alemanas para averiguar si existe alguna anterior a 1911, referente a reproductores gramofónicos electromagnéticos, pero no he encontrado ninguna anterior a esa fecha que tuviera relación con este asunto”. Dicha contestación me permite, pues, considerarme como inventor verdadero del “pick-up”.

EL PRINCIPIO DEL TELÉFONO

– ¿Cómo llegó usted a descubrir el “pick-up” y perdone que por ser más corto, le dé la denominación inglesa?

– Fue en 1910, cuando yo contaba veintiséis años de edad. El Patronato de la “Mentora Alsina” anunció a últimos de año en Barcelona, la celebración de un concurso de inventos, realizados por obreros o artesanos, con un premio de mil pesetas para el que presentara un invento de algún aparato o utensilio de
carácter industrial, que tuviera por base conocimientos científicos. Como en aquel entonces los gramófonos reproducían la palabra, el canto y la música de una manera muy imperfecta y el teléfono lo
hacía con toda pureza, se me ocurrió aplicar el principio del mismo a la reproducción eléctrica de discos de gramófono, y con la Memoria descriptiva de dicho aparato, de mi invención, acudí al concurso.

– ¿Le dieron el premio?

– El concurso fue declarado desierto, por entender el Jurado que nada de lo presentado tenía mérito alguno, y demostrando con ello una gran ignorancia, consideró que mi invento no era ningún adelanto, sino todo lo contrario, ya que los gramófonos con bocina podían ser oídos, y no vio que se trataba de un nuevo medio para escuchar de una manera perfecta los sonidos grabados en los discos de gramófono.

– Sí que fue lamentable.

– Como entonces sabía muy poca electricidad -sigue diciéndonos el señor Ibáñez Santafé- y no había probado mi aparato, pues no llegué a construirlo, el fallo del Jurado mi hizo creer que me había equivocado, y abandoné mi patente, que pasó al dominio público.

– Esto no tendría que ocurrir nunca.

– Pues, por desgracia, suele ocurrir con mucha frecuencia, que por una decisión de un Jurado ignorante, quedan destruidos verdaderos valores. Pasan bastantes años -sigue diciéndonos el señor Ibáñez Santafé- y al inventarse los amplificadores y los altavoces, se emplea entonces mi reproductor para impresionar y para reproducir los sonidos grabados en los discos de gramófono, y es cuando se le da el nombre inglés de
“pick-up”, lo que predispone a creer que fue invención inglesa o norteamericana, siendo como es, española y ¡muy española¡

COMO LO INVENTÓ

– Para aplicar a su invento el principio del teléfono, ¿qué razonamientos hizo usted?

Me hice el siguiente razonamiento: si el delgado disco de hierro lo sustituyo por una ligera palanca
que puede oscilar por su centro y que lleve un trocito de hierro en un extremo y una aguja en el otro, y así dispuesta, la coloco de manera que el trocito de hierro quede delante del imán para que, al oscilar, se acerque y aleje del mismo, habré logrado un nuevo sistema de diafragma gramofónico. Si el teléfono modificado, lo adapto al brazo articulado de un gramófono, lo conecto a un receptor telefónico y lo hago actuar sobre un disco de gramófono como si se tratara de un
diafragma corriente, la aguja fijada en un extremo de la palanca, al seguir las ondulaciones grabadas en los lados de la ranura en espiral del disco vibrará, y sus vibraciones harán que el trocito de hierro colocado en el otro extremo de la palanca se acerque y aleje del imán, lo cual dará lugar a que el campo magnético de este se refuerce o se debilite y a que se engendren en su bobina corrientes alternadas que, al recorrer la bobina del receptor telefónico con el que está unido modificarán el estado magnético con el que está unido
modificarán el estado magnético de su imán, el cual, al traer y repeler a su delgado disco de hierro, lo hará vibrar del mismo modo que la palanca y reproducirá, asimismo y con toda pureza, los sonidos impresionados en el disco de gramófono. Esos fueron mis razonamientos.

MI “PICK-UP” NO ERA PERFECTO, PERO …

– Soy el primero en reconocer que no era perfecto, ni mucho menos; pero hay que tener en cuenta de que a
pesar de su modestia, y aunque no fuera del tipo de cuatro polos, ni tuviera la armadura articulada con soportes de caucho, ni otras muchas mejoras que se le han ido introduciendo, había lo esencial para transformar los movimientos mecánicos, grabados en el disco, en corrientes eléctricas que, aunque muy débiles, eran lo suficiente potentes para accionar un receptor telefónico y reproducir, de una manera diáfana, los sonidos grabados en el disco de gramófono.

LLUVIA DE INVENTOS

No es la primera vez que nos ocupamos de este inventor de Sástago, hace unos
cinco años le dedicamos un reportaje en el que informábamos a nuestros lectores de otro de los inventos del señor Ibáñez Santafé: de un dispositivo que permitía realizar los sorteos de la Lotería Nacional con mayor seguridad.- ¿Ha inventado muchas cosas?- Bastantes: un “aparato para producir el desvío de los coches de tranvías desde el interior de los mismos coches, estando éstos en marcha”; un “juego de dominó policromo”; un “sistema de rótulos explicativos para películas de cine mudo” (el sonoro aún no se había inventado); un “procedimiento industrial que permitiría efectuar todas las operaciones del sorteo de la Lotería Nacional sin que fuera posible cometer equivocación alguna, (el dispositivo antes dicho, es una parte de este procedimiento); “un procedimiento para la transmisión secreta de mensajes telefónicos”; un “calendario para 2000 años, con sus fiestas movibles para 400”; un “sistema para evitar los graves perjuicios de los pinchazos y reventones de las cámaras de neumáticos”; ocho “modelos de boletos de apuestas mutuas deportivas benéficas”; un “mecanismo ferroviario que permitiría viajar con mayor comodidad y evitaría al mismo tiempo el prematuro desgaste del material fijo y móvil”; un “nuevo sistema para jugar al billar por medio de ciertos mecanismos que lo harían más interesante y ameno”… En fin…

SU MALA SUERTE

Don Germán Ibáñez Santafé, de 74 años de edad, toda una vida consagrada a los inventos, ha tenido mala suerte, y por distintas circunstancias nunca triunfó.- En 1902, siendo un muchacho -dice-, inventé el “desvío para tranvías”, mi primer invento y mi primera desilusión. Fui engañado por la persona que dijo deseaba protegerme, ya que la patente se solicitó a su nombre y no al mío. Este invento que entonces fue rechazado or “Los Tranvías de Barcelona, S.A.”, se usa actualmente, mejorado, en todo el mundo, y en Zaragoza se puso en el Coso, frente a la Audiencia. El “pick-up”, a pesar de su nombre inglés, fue inventado en 1910 por el español y actual vendedor de HERALDO DE ARAGÓN en la villa zaragozana de Sástago… mientras no se demuestre lo contrario.

Texto: Extraído de Heraldo de Aragón; 3 de Abril de 1959
Fuente: La Voz de la Tercera Edad; Junio de 2000

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