Gran ambiente festivo

Durante estos meses estivales, la mayoría de las poblaciones que configuran la Comarca Ribera Baja del Ebro, han cumplido como es preceptivo y natural, con las fechas relativas, a su santoral y hagiografía. Sástago ha conmemorado los festejos en honor de La Asunción de María de Montler y San Roque, con amplia participación ciudadana.

No pretendo hacer una exégesis completa de hechos, pero sí, ofrecer algunos datos que considero muy positivos. Un responsable de cultura me había comentado días antes de fiestas, sobre la recuperación de los deteriorados cabezudos, llevada a efecto, con el buen trabajo realizado por un grupo de jóvenes.

En efecto, parecían nuevos. La víspera con música de la charanga iniciaron el pasacalles, llenando de alegría y gozo a toda la chiquillería. En la tarde, después de la acostumbrada mojadilla: pregón y desfile de carroza enjaezada, sobre la misma la belleza y simpatía de las majas, con sus acompañantes majos y la unión de la charanga y un conjunto brasileño “A Gogo zamba”, con unas estilizadas danzantes que animaron el recorrido. Hubo noche intensa, juegos bebida y baile! Amanecer del quince, almuerzo popular y salida al puente a la espera de la tradicional llegada de la Virgen de Montler. Presencia de autoridades, gran masa de fieles, procesión de regreso a la Iglesia con música de la charanga. Ocho horas, oficio concelebrado, cantado por el coro parroquial. Al día siguiente, San Roque, procesión y solemne Misa Aragonesa cantada también por el mismo coro, bendición de panes, y muestra de garbo y figura en la vestimenta regional de hombres y mujeres.

En la tarde, homenaje a los mayores en el salón de actos de la Residencia con distinción de placas y ágape para todos. La comisión de festejos trabajó a fondo y consiguió una muy loable participación del comercio en general y de las Peñas, patrocinando diversos juegos; entre ellos fútbol, campeonatos de pesca, tiro con carabina, etc. etc. Significativo fue el XXV trofeo de natación Mariano Morales. Fallecido meses atrás, el Ayuntamiento, a propuesta de la Concejalía de deportes, acordó descubrir una placa en la piscina municipal que desde ahora lleva su nombre.

Con los tradicionales fuegos artificiales y una gran traca se puso fin a las fiestas del 2008.

Texto: Victor Sariñena Gracia (Vicsar)
Fuente: Publicación nº 99 de La Crónica de la Ribera Baja del Ebro

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