Hay lugares en mi pueblo …

Mi pueblo tiene lugares muy dignos de visitar el Fortín, el Monasterio, y la ermita del Pilar…

Son fortalezas antiguas,
con interesante historia,
y sus muros sus piedras
dicen mucho sin palabras.

Todo en ellos se remonta
a varios siglos atrás,
se hicieron para defensa,
y también para rezar,
y ahora quiero centrarme
en la ermita del Pilar.

Cuesta subir hasta el cerro,
-a más edad cuesta más-
pero hay una recompensa,
¡vale la pena llegar¡
el horizonte es inmenso,
que paz, que tranquilidad,
se respira el aire limpio
y eso es un premio ya,
y si observas el entorno
mucho hace meditar
el esforzado trabajo
que la obra debió costar,
subir materiales solo
era sobrehumano ya.

También excavar el foso,
lo suyo debió costar
-dicen que llega hasta e río,

difícil de averiguar-
al pie meandro del Ebro
donde riqueza al pasar,
y regar sus bellas huertas
se pueden imaginar�
a  la derecha la Rosa
algo más cerca Laláz
al frente está la Partilla
y la Codera al pasar.

El último dos de Enero
de este siglo que se va,
recordando tradiciones,
y como es costumbre ya
-el esfuerzo de unos pocos
lo han hecho posible ya-
hemos subido a la ermita
y la misa celebrar,
para dar gracias a Dios
por tanto como nos da.

Al contemplar todo esto
se hace un éxtasis por dentro
el alma se sobrecoge
y se regocija a un tiempo
el corazón se acelera
de tanto gozo que hay dentro
y admirando el paisaje …

te pierdes,porque es … de ensueño:
un sueño que te motiva
a vivir ese momento;
un sueño que te provoca
eternizar así el tiempo;
y con voz entrecortada
por la emoción que hay dentro
solo se puede exclamar:

¡¡gracias, Señor, por todo esto¡¡

Texto: Hermenegildo Guanos y Águeda Albacar
Fuente: La Voz de la Tercera Edad; Mayo de 1999

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