Hechos del medievo poco conocidos

Sin querer hacer comparación con la actual situación de intenso calor y pertinaz sequía, con incendios y merma de agua nos adentramos en este agosto de las grandes fiestas y pretendo daros a conocer un hecho
lamentable que afectó a nuestro pueblo.

En la edad media había una notoria falta de higiene. Europa pasó por un cúmulo de epidemias, pero la más virulenta fue la propagación de la “peste negra” sobre el año 1347 y que se extendió y llegó a Aragón, propagándose por localidades de la región afectando a un elevado porcentaje de mortandad.

No se libraron de esta terrible paga las poblaciones del bajo Ebro, todas en mayor o menor medida sufrieron las terribles consecuencias de la peste. Las gentes se encerraban en sus casas; y si se ontagiaban tenían que poner una señal en la puerta.

El Señorío dispuso una especie de guardia para proteger a las gentes de saqueadores asados, que se llevaban todo cuanto podían coger. Los monjes de Rueda entregaban viandas de comida a los mas necesitados y hacían cuanto podían pues tampoco andaban muy sobrados en esos tiempos de penuria.

Los que fallecían, eran en algunos casos enterrados en su propia vivienda, las ropas y demás enseres quemados. En suma: el caos era la nota dominante.

La enfermedad remitió pero en años sucesivos hubo algún rebrote, no tan fuerte ya, aunque las gentes vivían aterrorizadas. Por otro lado la ignorancia les hacía creer en fantasmas y apariciones.

En esa época del periodo medieval, había una plegaría que decía: “Del hambre, la peste y la guerra, ¡líbranos Señor!”

Alguien puede pensar, ¿que relación puede haber entre este episodio y las fiestas?. Pues mucho, ya que San Roque en su condición de peregrino actuó en muchas ocasiones ayudando a enfermos, hasta que la epidemia se cebó con él.

Se vio rechazado por todos, y entonces se refugió en un bosque donde sufrió la enfermedad con resignación. Acosado por la sed que le producía la fiebre brotó a su lado un manantial de aguas claras. Un perro le llevó pan, hecho que se repetía diariamente hasta que la enfermedad desapareció. Tras la curación, peregrinó de nuevo a Italia y mas tarde a Montpelier su ciudad natal, donde fue confundido con un espía extranjero y encarcelado. Murió en la prisión.

La iglesia lo elevó a los altares como abogado de la peste, por ello San Roque es venerado en muchos países y regiones del área mediterránea.

En Sástago hay una constancia que data del año 1623, lo que hace suponer que la devoción al santo ya existía en tiempos más antiguos. Posiblemente en la época mozárabe, cuando los cristianos vivían entre los moros y mezclados con ellos. Las misas se hacían por el rito mozárabe, variedad litúrgica de origen en realidad visigótico y que se conservaron largo tiempo en la iglesia española.

La Asunción de la Virgen representada aquí por Nuestra Señora de Montler y San Roque, son los santos patrones de las fiestas mayores de Agosto. Las gentes del campo y los de otras profesiones, todo el pueblo en general, manifiesta su alegría o desencanto, según haya ido la cosecha o los favores recibidos en el año, pero siempre rogando protección contra las enfermedades y de los malos momentos que puedan producirse.

A partir de los últimos días de julio, y primeros de agosto comienzan los actos previos de la semana cultural, es deseable la mayor participación en todo lo programado.

Se advierte ya, una notable afluencia de visitantes la mayoría hijos de Sástago que viven y laboran en otros lugares. Para ellos y para todos los demás Felices Fiestas de Montler y San Roque 2005.

Texto: Victor Sariñena Gracia (Vícsar)
Fuente: Programa de Fiestas de Sástago de 2005

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