Los lavaderos y la carretera

El Ayuntamiento de Sástago ha obtenido el plácet para llevar a efecto el plan de restauración de los antiguos lavaderos que, según comunicó a la empresa contratada, dio orden de iniciar la obra. Según he podido saber “de auditu”, los trabajos deberán estar terminados el 15 de noviembre. El pasado día 20 visité el lugar en cuestión, causándome una muy buena impresión, porque después de tantos años de abandono, aparecía ante mis ojos limpio, libre de hierbajos, basuras y otras inmundicias y residuos que durante tanto tiempo afeaban notablemente este emplazamiento.

Foto de archivo de los lavaderos

Reconozco que para mí fue un agradable momento el hecho de contemplar la labor que se estaba realizando en los muros de mampostería y en las tres amplias albercas o estanques despejados y aseados, que sin duda seguirán hasta su total reparación, constituyendo un hito cultural de acerbo popular, no para volver a funcionar, pero sí como curiosidad histórica.

Todos los días había siempre gente en los lavaderos, en el “despartidor” o en la acequia de la noria de los campillos-Montler. Pero me vino a la memoria la antigua tarea de nuestras abuelas, cuando hacían la colada, con aquellas prendas y sábanas de lino, empleando el agua hirviendo y la ceniza para dejar limpias y desinfectadas las ropas. Una faena que se solía hacer dos veces al año.

El enclave en cuestión, situado en la carretera junto a restos de vieja muralla en el callejón que baja hasta el río, entra en ese concierto de adecentamiento de espacios públicos, dentro de la cooperación y asistencia a municipios, establecida por la Diputación Provincial de Zaragoza.

Con respecto a la carretera, tramo Central 2, también hay que reconocer el avance que ha experimentado el proceso de remodelación y ensanche en cuestión, así como la tala, aunque duela, de los anchos y fornidos pinos que se extendían en hilera por el costado derecho entre las dos centrales. Esto hace suponer que habrá alguna corrección en ciertas curvas para conseguir una mayor anchura de calzada, muy necesaria por la cantidad de vehículos de gran tonelaje que transitan por esta vía, la A-221.

Texto: Victor Sariñena Gracia
Fuente: Publicación nº 101 de La Crónica de la Ribera Baja del Ebro

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