Nueva acción vandálica

Me molesta en grado sumo volver a incidir en un asunto ya tratado en otras ocasiones, pero la vil reiteración de lo sucedido en la ya madrugada del pasado domingo 23 de abril considero que así lo requiere.

Los hechos ocurrieron al terminar la gran velada, iniciada en la noche sabatina en el pabellón de fiestas, con la gala de presentación de las majas y los majos de fiestas –conducida muy acertadamente por Pedro Fondevilla– y una vez concluida la sesión de baile. Elementos incontrolados, sin duda, dominados por emanación etílica, dieron rienda suelta a su impulso bestial, rompiendo varios tallos de los nuevos arbolitos trasplantados recientemente en la calle piscinas, a los que hay que añadir tres más en la Avenida Escuelas y la señal de “Stop” de la esquina de calle Joaquín Costa con la Avenida de Aragón. No contentos con todos estos desperfectos, completaron su vandálica acción prendiéndole fuego a unos troncos y haces de leña extendidos en la explanada frente al pabellón, encima mismo del edificio del matadero municipal.

Respeto a la naturaleza

Me resulta extraño que estos individuos no hayan arremetido también contra esos siete vástagos que hay encima de la báscula. ¡Que gran ingenuidad la mía! a esos ya no pueden hacerles ningún daño porque hace tiempo que están abandonados, secos y llenos de matojos y suciedad en derredor.

A la concejalía de Medio Ambiente, con todo mi respeto, me permito sugerirle que ese arbolado de la prolongación de San Miguel, tiene un interés natural e incluso sentimental, por haber sido plantados en la época de terminación del ciclo Mancomunidad Meandros, que dejó buenos recuerdos y fue la antesala de esa nueva conjunción política que constituye en la actualidad la delimitación comarcal Ribera Baja del Ebro.

Como memoria histórica de aquella unión o fusión, sería muy interesante efectuar su repoblación, reconociendo así esa denominación aplicada al árbol como símbolo de vida y regeneración. Subrayando los infinitos aspectos bajo los cuales la naturaleza puede ser considerada.

De por sí vastísima, la naturaleza todo lo abarca, por todo ello debe de ser respetada por todos.

Texto: Victor Sariñena Gracia (Vicsar9
Fuente: Publicación nº 72 de La Crónica de la Ribera Baja del Ebro

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