Oficios en Sástago que han pasado a la historia

Son multitud los oficios artesanos que antiguamente se ejercían en el municipio y que hoy han desaparecido al no ser rentable la producción o haberse modificado las necesidades.

Entre estos oficios podíamos encontrar los guarnicioneros; que realizaban aperos de labranza y trabajos en cuero. Los herradores; que herraban a las caballerías. Los curtidores; Curtían las pieles. Los tejeros; Hacían tejas. Los tejedores; Hilaban y en sus retales tejían mantas, tapabocas, servilletas y alforjas utilizando algodón, hilo, cáñamo, lino y lana. Los cesteros; Realizaban los cestos. Los cuchilleros; Elaboraban trabajos preciosos en cuchillos, navajas, etc. Los alpargateros; Realizaban alpargatas muy utilizadas antiguamente. Los colchoneros; Hacían colchones de lana. Los herreros; Trabajaban el hierro y hacían preciosas rejas, balcones y también carros. Los alfareros; Modelaban el barro para conseguir tinajas, cántaros, ollas … También había quien se dedicaba solo al arreglo de cuezos, tinajas y cantaras. Masaban con sangre el cemento y ponían en las rajas y grietas la masa, pasando unas grapas para que no se rajasen más. Los esportoneros; Tejían esportones, esteras, argados (soportes para llevar 4 cántaras de agua a lomos de caballerías). Molineros; Molían en sus molinos de harina o aceite. Capadores; Capaban a los animales. Sombrereros; Realizaban sus sombreros en fieltro (el típico sobrero sastaguino) que hoy todavía llevan algunas personas en el Pirineo. Estos eran tan fuertes, resistentes y bien acabados que hasta se podía beber en ellos. Esquiladores; Se dedicaban a esquilar a las ovejas y sacar la lana. Carboneros; Suministraban carbón. También existían otros oficios como modistas, bordadoras, pantaloneras, prestamistas, tratantes, trajineros o recaderos, canteros, gaseosero, leñadores, enterrador, serenos, barqueros, guardas, hospitalero, peones camineros, pregoneros, etc.

También había quien se dedicaba a oficios no desaparecidos todavía como albañiles, carpinteros, pastores, horneros o panaderos, zapateros o pintores. Describiremos con más detalle tres oficios de los que hemos podido recopilar la información necesaria; el de molinero, cuchillero y recadero.

LA MOLIENDA

Antiguamente los molinos se utilizaban principalmente para moler cereales (harina) y olivas.

Molinos de harina: Al principio se molía con la fuerza del agua, utilizando a su vez una turbina para hacer luz para el pueblo. En la antigüedad en Sástago solo había un molino de harina que pertenecía a la Alfarda (Comunidad de Regantes). Más tarde, sobre el año 1926, lo reformaron y se convirtió en fábrica, llegando a moler un vagón (10.000 kilos) diario. Luego las grandes fábricas lo absorbieron todo y así acabaron la vida de los molinos (sobre los años 1950-1955). En Cinco Olivas también existía un molino, lo que daba pie a que se hiciesen la competencia mutuamente. Había un dicho que decía:

“De molinero te cambiarás, pero de ladrón, no te escaparás”

Molinos de aceite: Se molía con ruejas (ruedas de molino), que solían ser de madera, giraban alrededor de un eje sobre una circunferencia de piedra ligeramente inclinada, por donde se echaban las olivas con una pala. Para terminar se enganchaba un mulo al madero, colocándose a dar vueltas sin parar. Este procedimiento también se utilizaba en los molinos de harina. En Sástago existían tres molinos de oliva, dos de ellos pertenecían al Conde y el otro a la Alfarda. Los molinos de oliva dejaron de existir cuando los olivos de la zona fueron arrancados.

LOS CUCHILLEROS

La tradición cuchillera en la población se pierde en la noche de los tiempos. Tal vez se deba a algún taller artesano donde los herreros reparaban y pulían las espadas del Conde. La familia Liso de generación en generación ha transmitido el buen hacer y ha mantenido la tradición. El esfuerzo, el tiempo, la paciencia, la meticulosidad necesarias para realizar una sola pieza, no son moneda de cambio en este momento en que prima la rapidez y la producción a bajo coste.

Para realizar una pieza, es necesario unir una barra de hierro con un trozo de acero que formará el corte del cuchillo. En la fragua, a fuego vivo, se prepara esta colada fuerte golpeando la pieza hasta que quedan unidos y con la forma deseada. El temple se consigue introduciendo la pieza en un baño de agua para enfriar la hoja. Para colocar el mango se perforaba con un taladro manual la pieza de hierro y se colocaban las cachas, generalmente de cuerno.

Más tarde se empezó a utilizar la margaritona, que es un molusco que se encontraba en las aguas del Ebro, con el interior de la concha de nácar. Posteriormente, hacia 1947, el nácar de la margaritona se fue sustituyendo por la nacarina. La margaritona se cortaba a la medida necesaria, utilizando las partes más finas para las navajas pequeñas que era costumbre regalar a las novias. La zona intermedia de la concha se usaba para los cuchillos de mesa y la más gruesa para los cuchillos de faja o banda. Las cachas se sujetaban con pequeños clavos de metal, utilizándose plata, alpaca o latón según la finura de la pieza. Además las virolas y adornos eran del mismo metal. La forma del cuchillo típico de Sástago era única. El filo del cuchillo se conseguía frotando la pieza con piedra de agua hasta que el afilado era perfecto.

Hacía el año 1940, los cuchillos con mango de cuerno de toro o carnero se vendían a 35 pesetas. Además de cuchillos, se realizaban otros objetos cortantes como hoces que se dentaban golpeando el acero con un martillo y un cortafríos. Se realizaban cuchillos para diversos usos. Hacia 1909 quedó prohibido que tuviesen más de 11 cm. de hoja, dimensiones que fueron cambiando con el paso del tiempo.

RECADEROS

Antiguamente para llevar las mercancías de un lado a otro se utilizaban carros y tartanas tiradas por caballos , toros, mulos, burros …

A las personas encargadas de estas tareas, se les llamaba recaderos o farderos. También existían los arrieros, que venían por Velilla y pasaban la barca por la zona de Valdemposta, que está junto a la provincia de Teruel. Allí solía haber ladrones que robaban a los carreteros; era tal el número de atracos que tuvieron que hacer un fortín para la Guardia Civil. Desde entonces viene la frase ““, cuando algo parece muy caro.

Los viajeros que iban a la estación los llevaban en una tartana. Los chiquillos se mentaban en la parte trasera y con un mango de azada los encorrían. Al recadero de Zaragoza le llamaban el tío Fardero. Otro que también hacía recados era el tío Valentín.

TAREAS DE LOS CHICOS Y CHICAS

Los niños, antiguamente, realizaban tareas muy variadas y distintas de las que hoy es común que realicen. Generalmente el nivel económico influía muy directamente en su forma de vida. Muchas familias no apreciaban la cultura, y no se daba valor a la asistencia al colegio, así que en el momento que el muchacho era capaz de realizar pequeñas tareas, quedaba obligado a trabajar. Concretamente, los muchachos, antes del almuerzo comenzaban el día recogiendo estiércol para abonar los campos; llevaban un capazo y cuando lo llenaban iban a almorzar. Después iban a realizar diversas tareas agrícolas, según la época (recoger higos, maíz, dar gavillas, en la recolección de cereales, de melocotones, manzanas …). Otros chicos eran enviados con los ganaderos, de pastores, etc.

Cuando ya eran un poco más crecidos, era frecuente que las chicas fueran a recoger olivas a cambio de un pequeño jornal, y que los chicos se dedicaran a recoger leña y transportarla mediante un burro hasta los hornos, donde la vendían a los horneros cambiándola por pan.

No todo eran trabajos, y entre los juegos que se practicaban podemos destacar el marro, el frontón, el tiro de barra, etc. Aunque en verano, la mejor forma de pasar el rato era ir a nadar al río. Los chicos sobre todo practicaban este deporte, por lo que todos sabían nadar, en cambio las chicas no solían ir, ya que sus
madres no las dejaban.

Las zonas más solicitadas del río para bañarse eran: Parte de abajo; Era donde iban los más jóvenes, con lugares tan característicos como la Caracoleta, la Junquera, la Torna, el Topete de arriba y de abajo. Parte de arriba; Donde iban los más mayores, destacando los parajes de la Bocamina y las Peñetas.

Los vestidos que utilizaban los chicos en verano consistían en un pantalón corto con tirantes de tela y descalzos; aunque la gran mayoría de ellos se bañaban desnudos. También se gastaban bromas, que solían consistir en esconder la camisa y atar las mangas de la misma. Las chicas cuando se hacían mozas, ayudaban a sus madres en las faenas de las casas. También había algunas que iban al campo, a la recogida de la remolacha, algodón, a dar gavillas de trigo, cebada o avena, etc.

Una minoría iba a estudiar y casi todas aprendían a coser y bordar. Las que menos recursos económicos poseían, iban a servir a las ciudades de Zaragoza y Barcelona generalmente a casa de conocidos o con recomendación.

Fuente: Libro Recuerdos de Sástago; 1994

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