Por fin llegan las lluvias

Era la expresión más repetida por la gente en la comarca. Noche de tormenta con aparato eléctrico, ruido y agua en Sástago, para continuar cayendo al amanecer y seguir hasta el mediodía de manera continua, llegándose a recoger, según medición facilitada, entre 70 y 80 m3.

Se refrescaba el ambiente, alejando el calor sufrido y la sequía del verano, situándonos con una temperatura agradable, precursora de la llegada del otoño. Realmente, una lluvia muy beneficiosa, ¡como debe ser! No como la torrencial que han soportado en otras autonomías españolas, sorprendidas por tornados e inundaciones, produciendo grandes desastres, que solidariamente lamentamos.

Unos días antes, el río presentaba el nivel más bajo del año. En el paseo Canteras, tramo de un kilómetro desde la bocamina de Central1 hasta cerca de lo que fue soporte de la noria de los Campillos-Montler, el agua estaba quieta, embalsada, con placas de hierbas o algas, bacterias de verde azulado, que los botánicos clasifican dentro de la familia de las “moneras”. Al contemplarlo me vino a la mente la afirmación: “No te fíes de aguas mansas”. Por fortuna, al moverse la corriente esas planchas han ido desapareciendo. No obstante, cabe reseñar, que desde noviembre de 2005, que las Cortes de Aragón declaraban espacios naturales de singular protección a sotos, islas o mejanas del río, desde Pina al Monasterio de Rueda, no parece que se haya realizado movimiento de limpieza o de cuidado; ya que sigue la acumulación entre la gran maraña boscosa de broza y residuos urbanos arrastrados por los caudales.

El Ebro ha recibido muchas agresiones de todo tipo, sobre todo con introducciones furtivas de especies exóticas muy voraces, que han acabado con los grupos nativos de peces. Hasta ahora que yo sepa, los colectivos ecologistas se hallan inmersos en pedir una moratoria, en el apartado de puesta en marcha de regadíos hasta que se haga la revisión de cuenca.

No tengo noticia de que hayan dicho algo relativo a la invasión del mejillón cebra, cuya rápida propagación ha llegado a Zaragoza. Ello pone en muy difícil situación a las consejerías de Medio Ambiente de la DGA, de Cataluña y de aquellas autonomías bañadas por el río. Hay que tomarlo muy seriamente, aunar esfuerzos y establecer un plan de lucha contra esta plaga, en la que si se quiere lograr algo positivo será necesario el entendimiento entre todos.

Texto: Victor Sariñena Gracia (Vicsar)
Fuente: Publicación nº 76 de La Crónica de la Ribera Baja del Ebro

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