Proyectos pendientes

Durante este primer lustro del todavía recién estrenado siglo XXI, el equipo de vías y obras de la Diputación Provincial de Zaragoza ha venido realizando varias mediciones del tramo de carretera que discurre entre la Central uno y la dos –unos trescientos o cuatrocientos metros de vía– paralela a las huertas de la codera de Sástago por un lado y por el contrario, línea de fornidos pinos que ahogan la calzada y dificultan notablemente el tránsito rodado.

En las ocasiones que el personal estaba de visita pintaba señales y marcaba con estaquillas los diferentes puntos de anchuras. Este modo de operar nos hacía pensar en la creencia que el necesario ensanche de la carretera estaba próximo.

Si bien, tal posibilidad a día de hoy no ha llegado y, por supuesto, las causas de dicho retraso se desconocen. Por eso considero que sería una iniquidad por mi parte entrar en suposiciones.

Por el contrario, sí quiero referirme a lo ocurrido el pasado mes de agosto en relación al desprendimiento de gruesos trozos de piedras de ese conglomerado rocoso existente frente a la verja de la Central, desprendimiento que obligó al cierre del paso por el lugar en cuestión, desviando toda circulación por la
variante del municipio de Cinco Olivas hasta el cruce de la Cortada, punto donde convergen ambas carreteras.

Continúa el peligro

Durante varios días el equipo de obras trabajó con maquinaria pesada en el desmonte de la masa rocosa movida; pero el resto del grueso que forma la curva próxima al puente de la balsa de la Central Hidroeléctrica sigue constituyendo un gran peligro.

Dos cosas han quedado relativamente pasables, los metros de “bacheo” del firme en el trecho de la “antigua torre de Eustaquio” y el trozo de bajada de la Cortada.

Desde el punto de vista geológico este costado de la depresión del Ebro, formado por niveles calizos y duros, con relieves muy característicos de aspecto desgastado por el viento, cuyo corte, atestado de materiales de edad terciaria, son sin duda ápice vertical de una amenaza permanente en ese punto de la A-221.

Texto: Victor Sariñena Gracia (Vícsar)
Fuente: Publicación nº 64 de La Crónica de la Ribera Baja del Ebro

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