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SESTISACU: Historia y tradiciones de Sástago
Sástago acusó un notable descenso del número de sus Habitantes, de tener 3.086 a 2.992 hab. En aquella época era muy conocido por sus andanzas, robos, etc, el bandido, Mariano GarÃn, apodado “El Cucaracha”, que aunque se contaba que robaba solo a los ricos y daba a los pobres constituÃa una gran amenaza a la población. Lo mataron en un corral de Lanaja. En Sástago su nombre queda patente en el Balsete que hay en el kilómetro 12.
En aquellos años, otra de las artesanÃas que perduró hasta bien entrado el siglo XX era la costumbre que la familia, principalmente la abuela en el patio de las casas tuviese la rueca apoyada sobre la cintura y el uso en la mano derecha. Iba transformando los copos blancos de lino en hilo. En un rincón el hombre tenÃa en su primitivo telar, (Lourdimbre, sujeta por dos maderos iguales y resistentes muestra sus hilos paralelos, por entre ellos se va introduciendo la acadera, que entrecruza la traba y forma el tejido, el peine junta el hilo de cada pasada a los ya entrecruzados y la lanzadera pasa y repasa una y otra vez de un lado a otro de la urdimbre impulsada por las manos del tejedor. Lorén tuvo su fábrica de tejer en la hoy plaza de la Excma. Diputación, en lo que fue el granero del conde. La quitó y se traslado a Zaragoza, años más tarde quedó este granero como escuela de párvulos.
En honor a la verdad, hay que señalar que los últimos tejedores fueron los Hermanos. Agullo que tenÃan su telar rústico similar al descrito anteriormente en la Calle del Horno, frente a lo que fue horno primero, luego casilla de caninero y ya desaparecida esta, a quedado como un rincón mirador o glorieta, parada actual del coche de lÃnea. HabÃa en esos años dos tendencias polÃticas claras.
El Partido Conservador que lo constituÃan los más pudientes y un partido liberal integrado por los trabajadores, obreros, artesanos y los menos afortunados, que eran sin duda la mayorÃa. Y, ciertamente, unida esta mayorÃa de alguna forma presionaban para cambiar las normas que la nobleza habÃa instituido y que en el caso de Sástago regÃan desde la carta de población de 1.614 y si en principio esas normas fueron buenas y aceptables en los años de finales de siglo se las consideraban arcaicas y aunque se reconocÃa un avance con la modificación parcial hecha con la escritura de concordia del 20 de Octubre de 1.851 no era lo suficientemente progresista para encajar en los nuevos tiempos que se avecinaban.
Los diezmos o pagos al señor seguÃan en la lÃnea que a continuación se cita. Ejemplos; por cebada, trigo o avena en el monte de 7 a 1, en la huerta de 6 a 1, de uvas de 8 a 1, de olivas de 8 a 1, de azafrán aderezado de 12 a 1, de corderos de 8 a 1, asà sucesivamente en todos los demás productos del campo y aquellos que se criaban en las casas como aves de corral, cerdos, etc.
En 1.898 el cambio, con la nueva escritura pública de renuncia de derechos y consolidación de dominio. De esto ya ampliaremos datos hablando en el momento oportuno de ese año que además coincide con el desastre de Cuba, Puerto Rico y Las Filipinas. Hasta bien entrados en el siglo XX habÃa dos bailes, en el uno bailaban los conservadores y en el otro los liberales. Estaban regidos por Presidentes y no dejaban entrar a estos a sus oponentes
. Fueron muy populares, los sombreros de Sástago, cuyo fabricante se llamaba Faustino Gascón, y en casa en la parte trasera que daba al huerto tenÃa la caldera de vapor y aparatos para el moldeado del fieltro. La casa es la que hoy pertenece a Julián MartÃnez en la carretera, enfrente a la de la Cristobalina, el sombrero de ala ancha y hongo redondo servÃa incluso para dar de beber a las caballerÃas, fue adquiriendo fama y creando un modelo de ala m s pequeña que se convirtió en complemento indispensable en el vestir del hombre Aragón, hoy todavÃa en Hecho y Ansó se le llama el sombrero de Sástago aunque este ya no se fabrique. Faustino marchó a Caspe donde seguÃa vendiendo sombreros.
Por aquel entonces, Sástago contaba con su feria de ganado, caballar, mular y asnar. En los primeros años estaba ubicada en los aledaños del Palacio del Conde, en la explanada que iba desde la Barbacana hasta los restos de murallas del Portal de Zaragoza, más tarde fue trasladada a las eras bajas, de cualquier forma se daban cita numerosas gentes ataviadas con su blusa de (danzantes), alforja y bota de vino donde entre comida y trago efectuaban sus tratos y ventas.
Una de las tradiciones más arraigadas entonces era la del esquilador de tijera, el motivo principal para el esquileo era el higiénico con lo que se evitaba que se fijaran a la piel del animal los parásitos. La mejor ‚poca para este trabajo se consideraba la primavera y la entrada del otoño, dos veces al año. El esquileo se llevaba a cabo a la intemperie, y ocasionalmente en la cuadra. El trabajo comenzaba cuadrando al animal, es decir ponerlo con las patas delanteras juntas e igual las traseras sin necesidad de atarlas, solamente cuando el animal era difÃcil de dominar se utilizaba el torcedor, pieza consistente en los palos unidos en su extremo por una tira o correón de cuero con los que se cogÃa pellizco en el labio inferior de la caballerÃa produciéndole gran dolor que no le permitÃa moverse. Cuadrada la caballerÃa, con la pata o peina de hierro se rascaba toda la piel para quitarle la tierra que llevaba entre su pelo, seguidamente el operario con la tijera esquilaba con destreza y solÃa dejar sin cortar el pelo del anca y de la tripa para que sirvieran al animal de protección. Hubo buenos esquiladores y además las tijeras que fabricaba la familia Liso en hierro forjado, con hojas aceradas con calda eran de gran calidad por resistencia, temple y afilado.
En los años 40 se recuerdan a los últimos esquiladores con tijera, esquiladores de caballerÃas y orejas, expertos en el manejo lo eran los hermanos Rufino y Pascual Sariñena, los también Hermanos Julián y Eusebio MartÃnez, Isidoro Ramón y el que llamaban TÃo Roy, de apellido Costa. En la parte comprendida entre los rÃos Aguasvivas, MartÃn, y Extendiéndose hacÃa el Matarraña y Guadalope, habÃa una serie de poblaciones que pertenecÃan indudablemente a la parte ibérica o a los pobladores celtibéricos. Una de estas poblaciones es Sástago. Se acuñaban monedas que circulaban por toda la zona. Toda la parte del monte de Sástago ya cerca de Monegros es de origen endorreico, lo que quiere decir que eran cuencas cerradas cuyas aguas quedaban sin salida a ninguna parte.
En esta zona estaban asentados los sedetanos, pueblo que sustituyó a los nómadas. Su forma de vida era la caza, la pesca, leñar y una muy rudimentaria agricultura. En el otro lado del Ebro vivÃan los ilergetes en una amplia zona que se extendÃa desde Celse, en Velilla, las tierras de Alborge y Alforque y hasta Lérida. Más hacia el Bajo Aragón los Ilergabones, por Caspe, Fabara y Maella, que se vieron impotentes ante la presencia de los ilergetes y otros pueblos como Roma. A finales del siglo tercero A.C. y en las luchas con los ercicores quedaron reducidos. En el a¤o 206 A.C. Indibil y Mandonio aparecen sublevados arrastrando otros pueblos como Alacetanos y Sedetanos contra Roma. Publio Cornelio Escipión arrasa a estos y somete a sus gentes a la influencia romana. Sestisacum queda destruida y la serie de poblados próximos también. A través de los restos de cerámica ibérica encontrado en estas zonas se puede llegar a un estudio aproximado.
Son destacables las vÃas romanas como la de Celsa que pasa por Val de Velilla, Bujaraloz, Fraga hasta Lérida y otra que va desde Azaila, La Zaida hasta Zaragoza. Las mismas vÃas han dado lugar en muchos de los casos a los trazados de las carreteras actuales. La gente se alimentaba de trigo, olivos que provenÃan de Egipto, la vid o especies del rÃo como Barbos y madrillas. La descomposición del periodo romano se viene abajo de forma progresiva y fue sustituida por la penetración visigoda. Aragón no existÃa como tal. Nació como nombre en la Edad Media. Al ser arrasado Sástago los romanos dejaron uno de los fortificados sobre el rÃo en lo que hoy es el solar de lo que a la postre fue el Castillo Condal.
Al pasar el valle del Ebro al dominio polÃtico de los godos, pueblo germánico, si bien algo romanizado que procesaba el cristianismo, eso si en su modalidad arriaga, se pasa a depender de la monarquÃa cuya capitalidad estaba en Toledo. La lucha se sucede y aquà hay numerosas rebeliones y cuentan que Sisenando encabeza un ejército franco-godo que desde el Pirineo al Valle del Ebro arrasó pueblos y aldeas dejando a su paso un reguero de campesinos muertos, saqueó casas y esclavizó a gentes mostrándose con suma crueldad. Nuestro pueblo no escapó a estos avatares. Su población, con un buen número de judÃos, que estaban muy extendidos por el territorio del valle del Ebro y se dedicaban al comercio principalmente serÃan los más castigados.
As¡ comenzaba a formarse el Al-Andalus, nombre que es como se conocÃa las tierras del Ebro en la época musulmana que es cuando se comienza a ver la formación real de Sástago de donde pueden recogerse numerosos vestigios que aun hoy se conservan todavÃa Teruel y el Bajo Aragón se consideran zonas importantes. Se experimentan importantes avances en materias de regadÃos y talleres artesanales, manufacturas para el trabajo de la piel, lana, cuero, alfarerÃa, la madera, el mimbre, la caña, el esparto, cáñamo y la seda, hornos de vidrio, yeso y caleras. Los de yeso han venido produciendo en forma similar e individual hasta hace cincuenta años atrás. La desintegración del califato da paso a varios estados autónomos conocidos como reinos de taifas. Sástago,
dentro de la taifa zaragozana era una de esa serie de poblaciones rurales del Ebro que estaba constituida por la edina, formada por el núcleo amurallado y posiblemente en el solar donde se ubica actualmente la iglesia fue entonces mezquita, lo que quedaba fuera extramuros.
Aparte de las presas y azudes noriales hay que citar la toma de aguas para regar las huertas por medio de la boquera de Cinco Olivas, titánica obra árabe. Como lo es también el atravesar Sástago las aguas por una mina hecha por una boca salida desde la cantera a la acequia del espartidor. Los zafaraches, estanques cubiertos que servÃan para mantener el pescado vivo como las anguilas. Hasta hace unos cuarenta años habÃa en la cantera.
Con pocas variantes hasta bien entrado este siglo la vida de entonces se hacÃa con el estilo árabe. Junto a las señoriales casonas, las modestas casas de adobe y tapiado, los aperos de labranza, las caballerÃas en la cuadra, el cerdo en su caseta y las aves de corral.
En sus luchas por el poder los visigodos, si bien se ven sorprendidos en el año 711 por la invasión musulmana que en pocos años se adueñan de toda la penÃnsula penetrando por el valle del Ebro sobre el año 714 sin apenas encontrar resistencia y convirtiendo a sus pobladores a la religión musulmana, si bien una minorÃa mantuvieron la religión cristiana a los que se les conocÃa como mozárabes. Los residuos de la nobleza goda se reorganizan alineándose con sus antiguos enemigos, los musulmanes deciden entonces dividir la penÃnsula en tres grandes zonas con la denominación de marcas quedando el Aragón actual englobado en la marca superior del Andalus.
La población muy poco numerosa se repartÃa bien en viviendas aisladas o pequeñas
concentracione
s a veces protegidas con una fortaleza que constituÃan aldeas o villas. Partiendo de lo que era un fortificado romano, los árabes hicieron las murallas, que con el tiempo serÃan los dos portales y los callizos los que quedaban dentro del recinto amurallado. Algunos restos, pocos pueden verse todavÃa pero lo que queda es prácticamente nada. Asà la muralla era la zuda, fortaleza integrada en el casco urbano y la alcajada del castillo de la Palma en situación de dominio estratégico en el altozano sobre el rÃo, el tambor casi se puede decir como torre de homenaje a al y como transmisor de señales con los de la Palma.
Ante el periodo árabe la agricultura tuvo un gran desarrollo, se pusieron en marcha nuevos regadÃos, las acequias, presas, azudes, noriales. En algunos lugares pusieron en marcha los viejos sistemas de irrigación de los romanos.
La verdad es que casi todas estas villas de alrededor del rÃo Ebro deben su existencia al rÃo. En todas ellas habÃa alguna fortaleza que servÃa de torre de vigilancia. Las cosechas m s importantes eran las del lino, cáñamo y la seda. Las familias que tenÃan grandes tierras que supieron convertirse al Islam pudieron vivir ampliamente de generación en generación y mantener su status. (El fortÃn es de la época de la guerra Carlista y el Castillo de la Palma del siglo VIII).
En Alforque también existÃa fortaleza, a estas se les llamaban zudas, además la palabra zuda en árabe quiere decir també‚n azud, luego eran protectoras de los sistemas de irrigación entonces existentes. HabÃa otro castillo en Alborge, ahora en ruinas y otro en Escatrón. En el Castillo de la Palma existÃa un túnel para bajar al rÃo, se utilizaba para proveerse de agua. ExistÃa una leyenda relacionada con el Castillo de la Palma. HabÃa una doncella muy bella llamada Laz, hija del entonces rey, un moro la perseguÃa y por tal motivo este fue decapitado. Laz en árabe quiere decir Lazo. HabÃa también una leyenda de un pastor que estuvo prisionero en el Castillo de la Palma, se llamaba Mariano Aznar, se dice que lo salvo la virgen aunque en realidad quien lo ayudo a escapar fue una joven musulmana.
Texto: VÃctor Sariñena (Vicsar) Fuente: Archivo de Radio MeandrosTemas relacionados ...
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Jueves, 7 octubre 2010 a las 20:12
[...] horno debió estar bastante aislado de la población donde vivÃan los árabes pues el pueblo: Sástago estaba a muchos kilómetros. Nadie de mi familia recuerda las ruinas o las paredes del horno. Por [...]