Trazos de ayer (La SESTISACUM CELTIBÉRICA)

Con rigor científico no se puede precisar todavía, si la SESTISACUM CELTIBERICA, tenía su asentamiento, en lo que hoy es Sástago, o estaba comprendida entre esa serie de poblados indígenas que se suponen en el área que parte desde el río “Aguas Vivas” hasta la desembocadura del Martín, dentro eso sí, en lo que se denomina “cubeta del Ebro” zona de los meandros.

Pero de cualquier forma, en la numismática y epigrafía ibérica, nos indican la proliferación de acuñaciones monetales en Aragón, una de estas “cecas” sería la Sedeiscen de los sedetanos, tribu que a partir del siglo II a.C. ocupó estos parajes.

Las guerras con Roma acabaron con las pacíficas gentes que su único medio de supervivencia era el pastoreo y un rudimentario cultivo de la tierra, rindiéndose a las tropas del Imperio, o sucumbiendo en la lucha.

Los romanos impusieron su ley, su lengua y su cultura, abriendo nuevas vías. Aquí abandonaron la vía principal que era el Ebro, no por temor, como han asegurado algunos, sino porque el hombre, siempre ha buscado el “atajo” para acortar distancias. Las vías terrestres más próximas a nosotros son “Ilerda Celsa” que va hasta Fraga pasando por la “Val de Velilla” en el monte de Cinco Olivas y continuando por Bujaraloz. La otra hacia Azaila, enlazando con Caesaraugusta (Zaragoza).

Quizá en la parte del altozano (lo que posteriormente fue castillo-palacio con barbacana de los Alagón) levantase un “otero” amurallado desde donde vigilar la ruta del agua. Pero con la caída del Imperio sufrirían la destrucción. Otras culturas pasaron y muy poco es lo que de ellas tenemos, lo más significativo lo dejaron los musulmanes, que naturalmente volvieron a rehacer y ampliar el espacio amurallado, encajonando en él a los callizos que subían hacia él y cuya estructura es de característica árabe. Paulatinamente la muralla ha ido desapareciendo a medida que el poblado se extendía. Lo que aún puede verse de hechura moruna son: “las azudes”, “los noriales”, el sistema de riego “aceiquias”, una de ellas cruza por el túnel hecho en la roca por debajo del pueblo. La fortaleza de la Palma, el tambor, y hasta muy pocos años los “zafaraches” de la cantera, que eran una especie de estanques con agua y cubiertos para mantener vivas las anguilas, ya no existen. Pero todavía ha llegado a nuestros días la comunidad de regantes con el nombre árabe de “Alfarda”.

Desde el siglo XII, los Alagón fueron los primeros detentadores del señorío y a partir de 1492, por decreto de los Reyes Católicos, se les aplicó el nombre de condados. Este lo formaban Sástago y el lugar de Cinco Olivas, llegando a ser una de las primeras casas de la Corona de Aragón.

En 1614 al expulsar a los moriscos de los reinos y señoríos de España, éste quedó sin moradores y se otorgó escritura de población a cincuenta y dos primeros pobladores, siendo Conde en aquel entonces don Martín de Alagón. También Alborge quedó despoblado y su carta de población data de 1618 encargándose de ello los Cistercienses de Rueda, Señores del lugar, dividiendo y partiendo las casas, campos, viñas y olivos entre veinticuatro vecinos.

En la Baja Edad Media, muchos oficios y artesanías que había y otras que florecieron después, con la revolución industrial del XVIII, han desaparecido, perdurando como única, los cuchillos de Sástago.

Texto: Víctor Sariñena (VICSAR)
Fuente: Programa Fiestas de Sástago año 1990

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