Un recuerdo entrañable

Entrañable recuerdo el de un episodio histórico que se remonta al 24 de julio de 1934. El escrito dice “La sección administrativa de primera enseñanza, solicitando la comparecencia de Doña Francisca Domínguez Susín, en la que se le comunicaba el nombramiento de maestra propietaria de la Escuela Nacional sección graduada de Sástago”.

En esas fechas contaba la población con 3.090 habitantes y había un total de 166 alumnas matriculadas. En el lado de los chicos una cantidad similar. En el curso de 1935-36, Francisca Domínguez como directora junto con las maestras de sección, Emilia Albertín y Pilar Aspiazu lograron de la inspección el voto de gracias, por los trabajos ejecutados competencia profesional y pericia pedagógica, según consta en un apartado del expediente del 11 de julio de 1936, firmado por el inspector de zona Emilio Moreno. Tal vez alguien haga la pregunta: ¿a qué viene ahora este comentario? Sencillamente por el carácter emotivo que contiene; ya que el pasado 15 de mayo dos de sus hijas Maria Isabel y Concha, se desplazaron desde Madrid para conocer el pueblo donde su mamá había impartido su magisterio y al mismo tiempo querían y lograron reunirse con antiguas alumnas. Acudieron un buen número de mujeres que ya están sobre los ochenta y más años, pero que en aquella época fueron sus alumnas, la recordaban con mucho cariño y contaron múltiples anécdotas y vivencias.

Las visitantes tomaron nota de todo lo que se exponía e incluso les mostraron algunas fotografías en sepia donde aparecen en grupo maestra y estudiantes. Noelia y Josefina dos de las educadoras actuales les mostraron la escuela o lo que es ahora Colegio Público de Infantil y Primaria Daniel Federío. Este maestro a su vez director del grupo de niños, casado con Pilar Aspiazu, por tanto coetáneos de ese tiempo.

Paquita Domínguez y Tomás Alvira, Doctor en Ciencias Químicas, Catedrático de Instituto en Ciencias Naturales, se casaron en Zaragoza en junio de 1.939, tras la excedencia concedida por un año. A la maestra ya no le fue posible reincorporarse a la clase porque los hijos fueron llenando el hogar jubiloso de los Alvira Domínguez. Fallecidos ambos hay en preparación un póstumo homenaje en Madrid, que esperamos comentar en su momento.

Las hijas marcharon de Sástago muy contentas y agradecidas por las atenciones recibidas.

Texto: Victor Sariñena Gracia (Vicsar)
Fuente: Publicación nº 73 de La Crónica de la Ribera Baja del Ebro

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