Un respeto a los magnolios

Una de las especies de árbol magnoliáceo ha sido plantada en Sástago, en la plaza Santiago Ramón y Cajal, en sustitución de los pinos cortados a finales del pasado año que tanto malestar despertaron en algunos sectores de la población. Destacar también que en ese lugar, que antaño fuera primero horno, después escuela e incluso casilla de peón caminero, al ser demolido el edificio en cuestión hace bastantes lustros; el solar que quedó fue convertido en glorieta y marquesina de espera para los viajeros del autobús de línea Sástago-Zaragoza. En ese espacio se han transplantado dos de estos ejemplares.

Estos vegetales extendidos por España tienen su procedencia de dos países tan dispares como son el Sur de América del Norte y China. Según informes, tanto los de un continente como los del otro, están perfectamente aclimatados a la zona subtropical mediterránea.

La variedad de magnolio es muy extensa, si bien, su clasificación suelen hacerla los botánicos, atendiendo a la fase de persistencia o caducidad de las hojas y especialmente a su periodo de floración. Existen tipos de esta familia que dan unas flores grandes de vivos colores y emanan un delicioso aroma. Algo que se agradece –a la menor sensibilidad que uno tenga– al entrar en ese concepto aunque sea mínima su aportación, en defensa del ecosistema.

Por el contrario, rechazar con toda la vehemencia posible esa reiterada mala acción de arrojar sobre la vertiente de jardines del paseo canteras, restos de ladrillos, cascotes, pequeños bloques de hormigón y algún que otro aljezón, en suma escombros que se posan y ensucian la calzada aparte del peligro que supone cuando se pasea por ese lugar. Me consta que el servicio de limpieza del Ayuntamiento ha barrido y recogido en repetidas ocasiones todo esto, pero resulta que al día siguiente la situación se vuelve a repetir y está de nuevo el sector con otra serie de los deshechos citados.

¿Qué ocurre con todo esto? Pienso que el Ayuntamiento tendría que averiguar, debería tomar cartas en el asunto y saber quién es el responsable o responsables de estos desmanes. Los árboles de sombra y adorno, plantados en plazas y jardines, forman parte de ese vegetación adentrada por la fuerza de la costumbre en nuestro espíritu. Los magnolios, igualmente hay que cuidarlos porque pasan ya a formar parte de ese hábito.

Texto: Victor Sariñena Gracia (Vicsar)
Fuente: Publicación nº 83 de La Crónica de la Ribera Baja del Ebro

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