Algo más que un Palacio

El Palacio de los Condes de Sástago o del Virrey, nombre de carácter y alcurnia está situado en la Calle Coso de Zaragoza. Hace cerca de 30 años estuvo a punto de ser demolido por la picota, porque se cernía o amenazaba inminente ruina. Pero la reacción de algunos ciudadanos y profesionales de la arquitectura consiguieron la declaración oficial de monumento histórico-artístico.

Y afortunadamente la Excma. Diputación Provincial lo adquirió salvándolo y recuperando su bella factura con la limpieza y restauración llevada a efecto en 1982 y concluida tres años después.

El edificio se construyó entre los años 1570 y 1573 por encargo del Señor Conde de Sástago, don Artal de Alagón y Luna, según contrato suscrito con el maestro de obras Lope el Cacho, siguiendo la estructura de los palacios renacentistas aragoneses, con patio y tres plantas.

Nombrado don Artal, Virrey de Aragón por Felipe II, cargo que desempeñó durante un lustro de 1574 a 1579. La casa del Virrey fue albergue de numerosas personalidades de la época y siguió así durante varios años. Se alojaron durante su estancia en Zaragoza, hombres de talla y prestigio, como por ejemplo: el poeta y militar D. Alonso de Ercilla y Zúñiga, autor de “LA ARAUCANA” escrita por éste en su estancia en tierras chilenas, en plena campaña de lucha contra los Araucanos. Algunos lingüistas lo señalan como el más bello poema épico de la lengua castellana.

El mismo Felipe II, cuando la boda de su hija Catalina Micaela, en la Seo; fijó sus días de estancia en el Palacio de Sástago. En su momento hicieron lo mismo Carlos IV y Fernando VII.

Bajo su techo nació el vastago decimotercero de la dinastía condal, número tres del apellido Fernández de Córdoba, literato humanista y poeta. En la Guerra de la Independencia, 1808, el inmueble que había sufrido
deterioros, sirvió con el permiso del propietario para que se instalasen en sus salones las oficinas del cuartel General del Ejército de Aragón, y hasta 1815 residencia del General Palafox.

El Conde de aquellos años pasó el bochorno de ver confiscados sus bienes por orden del francés Mariscal Luis Gabriel de Suchet, si bien al terminar el conflicto le fueron devueltos en su totalidad.

En 1824, se asentó provisionalmente la Capitanía General de Aragón. Alrededor de 1827 fueron instaladas las oficinas de Contaduría del Ejército y la Jefatura Política de la provincia. Sobre el año 1848, dos de sus
plantas fueron arrendadas a la Directiva del Casino de Zaragoza. El resto de la finca y en fechas sucesivas, se alquilaron a diversos inquilinos. La planta baj al propietario del Café París, hasta 1915 en que cerró el negocio. Le siguió el Banco Español de Crédito, y al lado, en lo que habían sido aposentos del Conde,
estaban los billares “La Unión”. Después se han arrendado espacios para tiendas, que han repartido servicios y atención al público.

Sin embargo los que se mantuvieron desde el principio y realizaron obras y mejoras sobre todo en la planta noble, fueron los del casino, que desarrollaron actividad social, figurando como Casino Principal.

Por sus más de cuatro siglos de existencia, en la que hay algo “nuestro”, mucho de Zaragoza, Aragón y España y por la recuperación del edificio que ha realizado la Diputación Provincial, destinándolo a baluarte de Arte y Cultura, me atrevo a decir que hoy es ¡Algo más que Palacio!

Texto: Víctor Sariñena Gracia (Vicsar)
Fuentes: Encarna Samitier, Historia de un rescate, Semanal Heraldo de Aragón nº. 253 año 1987
Vicsar: Archivo particular. Aparecido en programa de fiestas de Sástago 1992

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