Aumento de vehículos

Se dio en la Semana Santa! De manera especial en las tres últimas jornadas, o como dicen los ingleses en esos días de “weekend”. El comentario surge no sólo por el aumento de visitas, lo cual me parece bien, ya que indica una gran demostración de personas descendientes de Sástago que viven y laboran en otras ciudades y vuelven para convivir estas fiestas de fervor religioso junto a la familia y amigos, o hacer relax y vacación sin más.

Expresado este concepto, lo que quiero significar es algo que vengo observando, que en repetidas ocasiones se produce: se trata del estacionamiento de un turismo, frente al peirón de la Glorieta Virgen de Montler, en otras lo hace una furgoneta incluso hace muy pocos días, había dentro del espacio ajardinado una moto. Tal vez, se pueda argumentar que no hay señal que lo impida, cierto, pero considerando que los dueños son vecinos de la localidad, saben que cuando se realizó la obra, se dejó un ensanche amplio para que aquellos coches o ambulancias que viniesen de la parte del Piquete por la calle San Miguel, con destino al centro médico, pudieran hacer el giro con toda la facilidad a la calle Mayor donde se ubica el Salud.

Por lo expuesto, parece necesario poner en lugar visible y destacado, la mencionada señal, que indique “por favor, no aparcar”. ¿Será suficiente o el texto es demasiado correcto para ser entendido? De no ser así será necesario tomar otras medidas más rigurosas.

También es aconsejable que haya señales de reducción de velocidad en algunas calles del casco urbano porque, aunque el tráfico rodado es más o menos correcto, hay casos en los que algún conductor sobrepasa la velocidad a la que se debe circular por el casco urbano. Igualmente ocurre con algunos “moteros” que circulan a gran velocidad haciendo alardes sobre la moto.

En alguna oportunidad en manifestación chulesca alguien dijo: “por la libertad se vive en los pueblos”, una simpleza de Perogrullo sin duda. Dentro de la libertad, en todo grupo social están las necesarias reglas y ordenanzas municipales, que deben ser respetadas y cumplidas siempre por todos, en este caso por conductores y transeúntes, para facilitar la convivencia de toda la comunidad.

Pero claro, la regla de urbanidad es algo pasado e incluso desconocida para una inmensa mayoría. Urbanidad es cortesía, comedimiento, atención y sobre todo buenos modos hacía nuestros semejantes.

Texto: Victor Sariñena Gracia (Vicsar)
Fuente: Publicación nº 71 de La Crónica de la Ribera Baja del Ebro

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