Ciclo malo para el campo

Los hielos del invierno y la sequía persistente, han causado grandes daños, en cereales y arbolado, en las tierras de secano. Aprovechando la oportunidad, y sin dejar aparcadas a ninguna de las especies, voy a centrar el comentario en un árbol muy popular y apreciado en zonas del bajo Aragón zaragozano y turolense.

La referencia es para el oleáceo olivo, del latín “olivum” típico de climas cálidos. Se extiende también por toda la franja mediterránea y Andalucía. Requiere suelos arcilloso-arenosos no muy húmedos y los terrenos de su plantación, no deben sobrepasar los 600 metros de altitud. Espécimen de hoja perenne, la variedad de mayor popularidad es el Empeltre, en el argot coloquial “Impelte”, es el más conocido en nuestra región. Otras variedades conocidas son: “morcal, manzanillo, cornicabra, cornezuelo, carrasqueño, lechín, verdal, sevillano, o gordal” etc. Existe uno silvestre que da unas muy menudas aceitunas, conocidas como “acebuchinas”.

Hace unos quince o veinte años, hubo según normativa comunitaria, orden talar, más bien arrancar todo el olivar. Muchos lo quitaron pero de un lustro a esta parte han vuelto a poner plantones de la llamada calidad “arbequina” que en pocos años ya recogen fruto. En algunos casos era aconsejable la renovación, pero no toda. Hubo cultivadores que resistieron y se mantuvieron firmes con su vieja plantación, ¿romanticismo? Tal vez, pero también hay que entender su posición. Era algo que venía de sus antepasados y, además, entendían que del olivo es bueno todo: La aceituna verde y la madura negra adobadas exquisitas; el oro líquido excelente, para la dieta mediterránea, reconocido ya en el mundo por su sabor y por sus propiedades.

Árbol que da sombra; ramón para el ganado, madera de calidad, e incluso para leña. Ciertamente los meses del pasado invierno han estado muy afectados por las heladas y por otros accidentes atmosféricos. Confiemos que los agricultores reciban las ayudas de la Administración. Y deseamos que la campaña venidera, sea mejor o por lo menos normal, para todos los cultivos. Para la secular planta que trajeron de Oriente, y conocida ya en los tiempos Bíblicos, la mayor consideración. Se la merece.

Texto: Victor Sariñena Gracia (Vicsar)
Fuente: Nº 60 La Crónica de la Ribera Baja del Ebro

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