El Fortín que vigila la Ribera

Hace unos días gire visita a esta fortaleza del siglo XIX, provista de aspilleras y troneras para la infantería, y que ha sido rescatada de su abandono para su recuperación, si bien no ha podido completarse por haber cumplido la Escuela Taller su tiempo operativo en la zona y la DGA, atendiendo otras solicitudes, ha concedido su operatividad a otra comarca aragonesa.

El edificio en cuestión está cerrado y vallado su entorno, por lo que la visión en bloque, se hace desde la distancia.

Comprende una extensa demarcación esteparia, con vegetación pobre, adaptada a las condiciones del clima. Eso sí, su extraordinario emplazamiento, en alto promontorio sobre el Ebro, abarca una grandiosa panorámica de Sástago, Alborge, Alforque, Cinco Olivas y La Zaida.

Su interior tenía capacidad para acoger en su época varios batallones de infantería en defensa de la zona. Desde su torreón, se enviaban señales ópticas a la torre Los Ángeles de Quinto y por la parte sur al Mocatero de Escatrón. Precisamente, el amigo Francisco Javier Cortes Borroy en su magnifico libro de “Caspe y el Sexenio revolucionario”, de la Institución Fernando El Católico; en el apartado de las torres ópticas existentes en el corredor del bajo Ebro, se refiere aparte de la Torre de Salamanca de la Ciudad Caspolina, al Fortín de Sástago como uno de los mejores ejemplos de la arquitectura militar de su tiempo, destacando, sobre todo, sus dimensiones mayores que los demás y la existencia de muralla con foso en su entrada.

Indicar también la acondicionada llanura próxima, dividida en áreas en la que se ha realizado una notable plantación arbórea, con vistas, tal vez, de lograr unos jardines, o en su momento una muy loable demarcación de parque. Para ello, recordar a quien corresponda que esos árboles están muy sedientos, necesitan el líquido elemento de manera urgente y permanente. Menos mal que estos días han recibido un poco de agua de lluvia. Porque ese monte y el paraje en el que están cuenta con una vegetación xerófila propia del desierto.

Este bastión es una parte muy importante de nuestro escaso patrimonio, es muy lamentable que una vez empezadas las obras, estas queden inconclusas, por ello, es necesario que se busquen los medios para terminarla y no quede a merced de los elementos como otras tantas cosas.

Texto: Victor Sariñena Gracia (Vicsar)
Fuente: Publicación nº 77 de La Crónica de la Ribera Baja del Ebro

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