Espíritu de equipo

A todos nos pasa. Algo estaba buscando, no recuerdo muy bien que, nada concreto. En esa faena andaba cuando vino a mis manos el llavero que recibimos en la en la temporada 77/78 los componentes del equipo. Inevitablemente, surgió la pregunta ¿qué ha sido de la S.C.D.SÁSTAGO? Ante la imposibilidad de satisfacer mi curiosidad en aquellos momentos, espontáneamente, me puse a recordar que fue para muchos de nosotros. Surgieron, como un torrente, situaciones, peripecias, anécdotas, acontecimientos, tristezas, alegrías, enfados, chascarrillos …

Equipo de fútbol del año 1971 en Sástago.

Sin olvidar lazos familiares, amistades y vivencias personales, posiblemente el fútbol fue el principal responsable de haberme mantenido yo unido a mi pueblo. En esa línea se ha movido mi escasa y pobre colaboración. Este sencillo detalle, con su carga sentimental, no es sino una de entre las muchas atenciones recibidas. Sin tener que escarbar demasiado en la memoria, cada uno de los componentes de aquellas plantillas no podrá por menos que evocarlos, con cierta intensidad no exenta de una pizca de nostalgia. Porque, si me permitís, rememoro aquella fugaz época como brillante trayectoria del fútbol. ( Fugaz para mí, aunque duró quince años).
¿Y brillante? Intentemos analizar los factores. Dejando a un lado la coyuntura socio-económica y las políticas culturales y deportivas de la época, me centraré en lo que creo fue más influyente y determinante.
Cabe destacar la familiaridad, la simpatía desbordante, la estima y el aprecio sinceros con los que fuimos acogidos y tratados por todo el mundo: Directivas y Afición. Aquéllas, con su buen hacer, con su talante desprendido, con su capacidad de transmitir entusiasmo; más su habilidad en el manejo de los hilos del club y su estilo directo, sin recovecos. Si se cometieron fallos, minimizados, compensados y resueltos quedaron a base de abnegación, entrega, dedicación y… algo más.

Si a ello añadimos la gran camaradería y armonía que reinaron en los banquillos, sólo nos queda analizar a su afición. Ésta, entregada a su equipo, enfervorizada, no sólo consiguió una auténtica comunión, sino que se erigió en el orgullo de todo un pueblo: “Sastaguismo” puro. En aquel momento, bajo mi punto de vista, pues, el éxito no sólo fue deportivo, sino de convivencia de la buena.

Posteriormente, en cuanto fue apagándose el envidiable espíritu de equipo, se diluyó, poco a poco, el “Sastaguismo”… Desconozco qué pócima hubiera conseguido frenar el hecho. ¿Acaso no fue propicia la coyuntura? ¿faltó motivación?… Lo lamentable es que la S. C. D. S. desapareció, tristemente para muchos, como club de fútbol.

 En estas líneas he querido recordar aquella década de los 70 y principios de los 80 en que tuve la suerte de disfrutar, con auténtico regocijo, con gentes de mi pueblo y con otros que, sin serlo, se han ganado el derecho a ser considerados sastaguinos. Bendita época de logros: Recuperación del fútbol, construcción de un magnífico campo, inscripción de equipos en Regional y Juvenil… Tiempos de afición vibrante, de goces y gozos, de amistad, de lazos entre pueblos…

Que nadie entienda mi mensaje como aquello de que…”cualquier tiempo pasado fue mejor”… Nada más lejos de mi intención. Cada momento atesora su encanto, y el que nos ocupa transcurrió exitoso y feliz. Los logros que he desgranado, así lo testimonian.

Texto: Usuario Andavelo

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