Historias del Tío Boleas 3

Son tantas las historias que contar sobre el Tío Boleas que a veces es mejor acudir a otras personas que lo conocieron o simplemente habían oído contar sus cuentos. En este caso quise acudir a mi buen amigo Simón Ordovás, buen conocedor de todas las historias antiguas acontecidas en Sástago, para que me relatara alguna y como no, aquí va la tercera entrega de las historias del Tío Boleas.

Un día 24 de Abril, de hace unos años, por las inmediaciones del Castillo de Palma, o Ermita de Ntra. Sra. del Pilar andaba el tío Boleas de cacería con el hurón, para poder llevar algo de consistencia a la boca al día siguiente festividad de La Virgen de Montler, ó para vender la caza y así sacar algún real. Caminaba el Tío Boleas campo a través cuando divisó un cado sobado por conejos. Ni corto ni perezoso preparó el hurón, comprobó que el cascabel estaba bien atado al cuello del animal y que sonaba y lo introdujo en el cado.  Pasado un buen rato, le extrañó que no saliese la caza, ni el hurón. Como iba oscureciendo, tapó el cado con piedras, y se dijo:

– Mañana después de la Misa en la ermita, bajaré al pueblo y me acercaré hasta aquí, por lo menos a recuperar el hurón.

Y así lo hizo. Al día siguiente se arregló y se subió a la Ermita, a misa primero para luego acudir a la fiesta. Estando en la Misa oyó el ruido de un cascabel igual al de su hurón, al principio no distinguía de donde procedía el ruido pero de vez en cuando el cascabel volvía sonar y al final se dio cuenta que el sonido venia del suelo de la ermita. El Tío Boleas esperó hasta que terminó la misa, y cuando se quedo solo, metió lapunta de la navaja en una baldosa de donde se oía de cuando en cuando el cascabel, levantó la baldosa, había un agujero y sorpresa, apareció un conejo, que el Tío Boleas atrapo al mometo y a continuación asomo un segundo conejo y tras el un tercero para seguidamente asomar el hurón mirando alegremente a su dueño.

El tío Boleas, ese día 25 de Abril de no se sabe bien que año, día Virgen de Montler comió conejo y vendió un par de ellos sacándose unos reales gracias a su hurón.

Claro que ….Vaya cado mas grande, para el que conozca la zona. De ermita a ermita, y el Ebro de por medio.

Este escrito se ha realizado gracias a la inestimable colaboración de Simón Ordovas, gran conocedor de las historias del Tío Boleas.

Texto: José Fernando Benito Gascón

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