Los chistes de la Manqueta

Algunas tertulias en el cantón de la Manqueta suelen ser muy chistosas, Un par de nuestros tertulianos necesitan poco para emprender un duelo de chistes que hace sonreír al personal. Aquí van unos chistes de los tertulianos para alegrar un poco a la parroquia.

Comida de etiqueta

Llega un tío a una comida de etiqueta con protocolo y todo eso, y en medio de la comida le asalta un dolor de tripas terrible. Al ver que no puede más decide tirarse un pedo, y para disimular según se lo tira, tose, pero le sale un gargajo y le empieza a picar la garganta. Así que el tío estornuda, con tan mala suerte que le quedan dos velas colgando de la nariz, de unos cinco centímetros cada una.

El tío, muy nervioso por la situación, decide sorberlas, pero le da tanto asco que va y vomita encima del plato. Es justo en ese momento cuando se levanta el anfitrión y le dice:

– ¿Qué? ¿Con las orejas no sabe hacer nada?

El reloj

Un recién casado se va con los amigotes de copas. El hombre le promete a la mujer que estará de regreso antes de la medianoche pero, como suele pasar, la fiesta se extiende, el tío se agarra un pedo de la hostia y le dan las tres de la madrugada entrando por la puerta de su casa.

Justo en ese momento, el reloj da tres campanadas y el tipo, temiendo que su mujer se despierte, imita las campanadas dang, dang… nueve veces más para que piense que son las doce de la noche.

– Joder, me ha salido que te cagas. Seguro que ni se ha enterado piensa y se mete en la cama.

A la mañana siguiente, la mujer le pregunta que a qué hora llegó. El le responde:

– A la medianoche, mi amor.
– Ya, ya. Oye Pepe, creo que vamos a tener que comprar otro reloj.
– ¿Cómo que otro reloj?
– Si, es que este debe estar roto ¿Sabes?.
– ¡Pero si da la hora de puta madre!
– ¡Y tan de puta madre! Anoche dio tres campanadas, hizo una pausa, dio otras 4 campanadas, se aclaró la voz con un carraspeo, dio 3 campanadas más, se tiró un pedo, dio las dos últimas y se descojonó de risa.

Capitalismo

Un niño le pregunta a su padre:

– ¿Papá, qué es el capitalismo?

Su padre lo mira y le dice:

– Bueno trataré de explicártelo de esta forma:

Yo alimento a esta familia así pues digamos que yo soy el Capitalismo. Tu madre supervisa nuestro dinero por lo que podemos llamarla Gobierno. Los dos estamos aquí para ocuparnos de tus necesidades de modo que te llamaremos Pueblo.

Consideraremos a la niñera como Clase Trabajadora y a tu hermanito pequeño lo llamaremos Futuro. Ahora quiero que pienses y lo relaciones.

El niño se va a la cama y piensa en lo que su padre le ha dicho. A las 2 de la mañana oye a su hermano llorando y se levanta para ver que le pasa. Se acerca a la cuna, le levanta el pañal y se da cuenta que hay que cambiarlo. Va al cuarto de sus padres y encuentra a su madre dormida, para no despertarla va al cuarto
de la niñera y ve que la puerta esta cerrada, se asoma por la cerradura y ve a su padre dándole a la niñera un buen revolcón, piensa en tocar la puerta pero se rinde y se va a dormir de nuevo.

A la mañana siguiente el niño le dice a su padre:

– Papá, creo que ya he comprendido el concepto de Capitalismo.
– ¡Vaya, pues me alegro! Explícamelo para ver si lo has comprendido bien.
– Bueno, mientras el capitalismo jode a la clase trabajadora, el gobierno está
dormido, el pueblo es ignorado y el futuro huele a *****.

Besos y abrazos. Los Tertulianos

Texto: José Fernando Benito Gascón

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