Monasterio de nuestra señora de Rueda ayer y hoy

Las vicisitudes del Monasterio de Rueda a lo largo de siete siglos de vida cenobita, fueron múltiples. Sin embargo, en la ocasión nos referimos a un episodio del ayer, con la desamortización dictada en el periodo liberal del año 1835, en la que se ponía de manifiesto la extinción de las órdenes religiosas, decreto firmado por el ministro gaditano Sr. Mendizábal.

Los monjes del Cister fueron obligados a marcharse a sus casas, al haber sido vendidas las propiedades, bienes y tierras monacales.

Una comisión gestora las ofertó a la burguesía adinerada en su mayoría especuladores, saltándose con descaro y por dinero las intenciones de los decretos desamortizadores. ¡El Monasterio quedaba abandonado a su suerte! Por fortuna el año 1924 fue declarado Monumento Nacional. Y en enero de 1929, Electro Metalúrgica del Ebro, S.A., compró la finca y resto de edificaciones a los antiguos dueños. La Electro pienso que acertó totalmente, porque cuidó y laboró en Rueda, preocupándose de que el caserío y la parte monumental sufrieran lo menos posible, evitando en parte el gran deterioro a que estaban sometidos por la erosión.

En los tiempos de concentración parcelaria, la finca fue vendida al IRYDA, a título oneroso, para que la tierra fuera destinada a colonos sastaguinos, como así fue.

Hacia 1975, se hizo la restauración de la iglesia que estaba en ruina total. El conjunto monumental dependía en aquel entonces de “Bellas Artes”, que se preocupó de traer por medio de la empresa constructora, expertos canteros de Galicia, para el tallado de la piedra.

Con la llegada de la democracia, pasó a manos del Ministerio de Cultura. Hacienda lo calificó como bien “mostrenco”, hasta que con la consolidación de la Autonomía y después de salvar muy difíciles obstáculos, la D.G.A. se hace con la propiedad artística y se entrega de pleno a lograr su restauración.

No hay que olvidar la labor realizada por las escuelas taller, oferta de trabajo y aprendizaje para los jóvenes de los distintos oficios que se hacían, y también de manera especial la gran preocupación y atención de los Amigos del Monasterio de Rueda.

Tras varios años, más de una década, hoy está recuperado el emblemático conjunto monacal del Patrimonio Aragonés y del Ebro. Símbolo que se extiende a las magníficas dependencias de la Hospedería, la incorporación de la misma a la red perteneciente al Gobierno de Aragón, que confieren una personalidad propia al establecimiento. Con todo esto el cenobio cisterciense y el palacio abacial de los siglos XVI y XVII, constituye un bello asentamiento de fuerte atracción turística.

Texto: Víctor Sariñena (Vicsar)
Fuente: Programa de Fiestas de 2003

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