Nuevos recursos naturales

En principio, satisfizo mi curiosidad la lectura de la orden del departamento de Medio Ambiente, puesta a información pública, relacionada con la aprobación del Plan de los Recursos Naturales de los Sotos y Galachos del río Ebro, desde Zaragoza a Escatrón, con una superficie ocupada por el proyecto de 397, 07 kilómetros cuadrados, en la que están incluidos en diferente proporción 19 de los términos municipales de la provincia.

En el año 1991, en el programa de fiestas de agosto, escribí un artículo en el que daba cuenta de que las Cortes de Aragón, con la plena unanimidad de todos los grupos, declaraban reserva natural a los galachos de La Alfranca, La Cartuja y El Burgo, añadiendo que en la DGA había una lista de más de cien enclaves aguardando la denominación de espacios protegidos.

Una parte de esa cantidad, corresponde a los más cercanos a la capital, así como los situados en la comarca Ribera Baja, desde Pina al Monasterio de Rueda. En los mapas guía del BOA n° 140, con fecha 25 de noviembre de 2005, están marcadas las reservas aprobadas en negro, las periféricas en sombra; en blanco la zona uno y la dos punteada.

Lo expuesto tiende a garantizar el mantenimiento de las condiciones naturales del ecosistema fluvial. Proteger flora y fauna, contribuir a la conservación de las especies catalogadas y de su hábitat que deberán poseer, según se indica, las dimensiones adecuadas para sostener las poblaciones viables de las distintas familias.

En el ámbito natural, se muestra un estudio de buenas intenciones, pero pese a ello surge una duda respecto a la flora y fauna. En el aspecto vegetal, hay enclaves que el espesor de la naturaleza hace prácticamente imposible un acceso normal. ¿Cómo se pretende solucionar el problema, si se prohibe desbrozar y menos aún, hacer una mínima tala controlada de limpieza? Con relación a la fauna, aves de río y de charcas el obstáculo tal vez sea menor, pero no así para los peces, que vienen sufriendo el mayor acoso y destrucción, por la cantidad de especies depredadoras introducidas, en algunos casos de manera furtiva, que han ido exterminando a las clases autóctonas.

La aplicación del Plan, está en periodo transitorio, por lo que todavía hay tiempo para que los responsables de las poblaciones implicadas puedan elevar las alegaciones que estimen más oportunas. ¡Para todos los lectores, Paz en la Navidad y feliz Año Nuevo 2006!

Texto: Victor Sariñena Gracia (Vícsar)
Fuente: Publicación nº 67 de La Crónica de la Ribera Baja del Ebro

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