Supersticiones y ritos

Entre las costumbres o formas de comportamiento hoy desaparecidas, cabría citar la situación que hombres y mujeres tenían en la iglesia. Las mujeres se situaban siempre en los bancos de la derecha y los hombres en los bancos de la izquierda.

Otra costumbre, afortunadamente desaparecida, era el reparto de pan en la iglesia. Los domingos, los pobres acudían a que el señor cura les diese un pan.

Hasta no hace muchos años, cuando los señores Condes de Sástago venían a su palacio, los chicos acudían a la plaza y esperaban que los Condes, se asomasen al balcón y les lanzaran monedas. Era un día de fiesta para los más pequeños.

Los vecinos del pueblo, según su ideología, acudían a distinto baile. Los conservadores disponían de un salón cedido por el Sr. Conde en la Plaza del Granero, y los liberales tenían otro salón donde se bailaba al compás de un organillo.

Son curiosos los ritos o costumbres que se solían realizar cuando una tormenta caía sobre el pueblo: Junto con un rezo de jaculatorias y oraciones para que la tormenta pasase pronto, que solía rezar la abuela rodeada de todos los nietos, se solían encender candelas.

Otra costumbre consistía en sacar una sartén con patas y colocarla al revés, boca abajo, sobre las enramadas.

El día de Gloria, mientras tocaban las campanas, se cogían piedras y se guardaban para cuando había tormentas. En estas ocasiones se tiraban a la calle tres piedras: Una en nombre del Padre, otra en nombre del Hijo y otra en nombre del Espíritu Santo.

Fuente: Libro Recuerdos de Sástago; 1994

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