Tiempo de borrasca

En los primeros días del mes, las aves migratorias o de paso emprendieron, cumplido su periodo de estancia, viaje hacia zonas más templadas. Aquí se presentía un ciclo de borrasca, como quedó demostrado, en la entrañable festividad de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza, lloviendo con intensidad durante el popular y multitudinario acto de la ofrenda floral.

Los chubascos se extendieron por puntos de la comarca, empañando la gran jornada nacional de la Hispanidad, o como llegó a titularla en el año 1925 el presidente argentino Irigoyen, ´Día de la raza´.

Al otro lado de los Andes el presidente Sebastián Piñera, con su valiente y admirable gestión, lograba la salvación de los 33 trabajadores atrapados en la profundidad de la mina San José del desierto de Atacama. La alegría en el campamento, sin duda, fue de tal magnitud que el propio mandatario lanzó el grito de “¡Viva Chile, mierda”, epíteto muy popular en el país desde los lejanos tiempos de la guerra del Pacífico entre Perú, Bolivia y Chile por la cuestión del salitre.

Un oficial del ejército chileno, ante una posición que se resistía, exhortó a sus soldados con el grito nombrado y consiguió la rendición del emplazamiento. Frente al calificativo, existe otro que dicen con gracejo: “¡Viva Chile, mi-her-.mosa patria”. El carácter de la gente es abierto y cordial, lo conozco muy bien ya que once años de mi vida joven los pase trabajando en el largo y bello país trasandino.

La parroquia de Sástago, dedicada a la Virgen del Pilar, tiene como es natural su gran festividad en ese día, que se prolonga siguiendo la tradición al domingo siguiente. Lo normal era ir a la ermita, pero su estado ruinoso no lo permite, limitando la fiesta al templo. Al final de la Eucaristía se invita a todos los asistentes a un vino español.

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