Trucos para mejorar tu juego de Mus

Extraido del libro “Como jugar bien al Mus. en 20 lecciones magistrales”. Escrito por el gran campeón José Fernando Benito Gascón. El 90% de nuestra comunicación es no verbal. ¡Cuidado! Tus movimientos te delatan. El lenguaje corporal, que no es más que todo lo que tu transmites por medio de movimientos o gestos, delata completamente tus sentimientos o percepción acerca de la persona con la que está interactuando.

Cuando conversas con una o varias personas, reflejas y envías miles de señales y mensajes a través de tu comportamiento. Así que presta atención y sácale provecho a los siguientes datos, porque tanto en tu vida laboral como en la personal, te serán de gran provecho.

LO QUE REFLEJA 

  • Acariciarse la mandibula Toma de decisiones.
  • Entrelazar los dedos: Autoridad.
  • Dar un tirón al oído: Inseguridad.
  • Mirar hacia abajo: No creer en lo que se escucha.
  • Frotarse las manos: Impaciencia.
  • Apretarse la nariz: Evaluación negativa.
  • Golpear ligeramente los dedos: Impaciencia.
  • Sentarse con las manos agarrando la cabeza por detrás: Seguridad en sí mismo y superioridad.
  • Inclinar la cabeza: Interés.
  • Palma de la mano abierta: Sinceridad, franqueza e inocencia.
  • Caminar erguido. Confianza y seguridad en sí mismo.
  • Pararse con las manos en las caderas: Buena disposición para hacer algo.
  • Jugar con el cabello.: Falta de confianza en sí mismo e inseguridad.
  • Comerse las uñas: Inseguridad o nervios.
  • La cabeza descansando sobre las manos o mirar hacia el piso: Aburrimiento.
  • Unir los tobillos: Aprensión.
  • Manos agarradas hacia la espalda: Furia, ira, frustración y aprensión.
  • Cruzar las piernas, balanceando ligeramente el pie: Aburrimiento.
  • Brazos cruzados a la altura del pecho: Actitud a la defensiva.
  • Caminar con las manos en los bolsillos o con los hombros encorvados: Abatimiento.
  • Manos en las mejillas: Evaluación.
  • Frotarse un ojo: Dudas.
  • Tocarse ligeramente la nariz: Mentir, dudar o rechazar algo.

TRUCOS

Usa tus ojos para hablar. Los ojos son las ventanas del alma. La persona que mira limpiamente a los ojos de otros es una persona segura, amistosa, madura y sincera. Sus ojos y su mirada pueden decir tanto porque expresan prácticamente todas las emociones: alegría, tristeza, inquietud, tensión, preocupación, estimación o respeto. Por sus ojos muchas veces se puede saber lo que está pensando. Por eso, constituyen una ayuda poderosa en la conversación.

El uso adecuado de las manos. Tus manos se pueden aprovechar muy bien para complementar tus palabras y dar mayor fuerza a tu conversación. No las utilices inútilmente y mucho menos para hacer cualquier cosa que distraiga a la otra persona. Tampoco las uses violentamente, palmoteando o pasándoselas casi en el rostro a la otra persona. Cuidado con lo que tocas. Hay muchas personas que siempre están dando palmadas en la espalda o tocando a los otros en los brazos, como para llamar su atención. Es bueno demostrar cariño, pero también hay que guardar el debido respeto a los demás. Muéstralo no tocando a la otra persona innecesariamente. Hay quien se siente muy molesto si le tocan, ten cuidado. Pero tampoco hables o escuches con las manos metidas dentro de los bolsillos porque eso denota indiferencia y mala educación. Gestos que denotan impaciencia o aburrimiento. La actitud física demuestra lo que el alma está sintiendo. Si alguien finge interés en una conversación, la otra persona se dará cuenta muy fácilmente por sus gestos y ademanes. Moverse nerviosamente o levantarse, cruzar y descruzar las piernas, moverse en el asiento o mirar constantemente el reloj demuestra aburrimiento y es una gran falta de respeto. Si tienes que mirar la hora, hazlo en el reloj de otro. 

Aprender a sentarse. Aprende a sentarte tranquilo y comportarte cuando se escucha. Reparte equitativamente el peso de tu cuerpo para no cansarte mientas estás sentado conversando. Si te sientas en el borde de la silla, es indicativo que deseas irte tan pronto como sea posible. Si cambias constantemente de posición, estás expresando a gritos que estás aburrido. Si mueves incesantemente los pies durante la conversación, tu interlocutor pensará que estás molesto, inseguro, irritado, nervioso, cansado o aburrido. Sitúate en una posición cómoda y descansada que te permita respirar mejor y manejar mejor tu voz. 

Control de la mirada. Cuando estés hablando con alguien, no estés mirando a todos lados: a la ventana, al techo, al suelo o limpiando tus uñas. Tampoco mires morbosa y curiosamente los zapatos, pantalones, camisa o peinado del que habla. Mantén el contacto ocular, pero sin fijar en exceso la mirada: eso lo hacen los locos. De todas formas, si quieres fijar la mirada durante mucho tiempo en alguien sin cansarte psicológicamente, mira su entrecejo. Para el otro no hay diferencia. 

Control de las expresiones del rostro ¡Sonríe!; Intercalar sonrisas cálidas y francas en la conversación transmite confianza, alegría y buena disposición. Sin embargo, no exageres. Sonreír demasiado frecuentemente puede convertir el gesto en una especie de mueca y dar la impresión de que es algo hueco, vacío y fingido. Apretar exageradamente los labios puede delatar que tienes dudas o desconfianza acerca de lo que el otro está diciendo, o sugerir que no estás expresando realmente lo que piensas o sientes.

CONCLUSIONES

Todo lo que aquí has leído, es una muy pequeña parte sobre el tema del lenguaje corporal que figura en el libro “Como jugar bien al Mus en 20 lecciones magistrales” que te puedes descargar en en la zona de descargas totalmente gratis. Espero que te haya sembrado inquietudes. Puedes empezar a practicar cuanto antes.

Besos y abrazos,

Texto: José Fernando Benito Gascón

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