Victor Sariñena mirando al río Ebro

La oportunidad que se me ofrece, me pone de nuevo en contacto con la prensa gráfica. Digo esto porque después de haber hecho colaboraciones en emisoras de radio, y, por último, en el canal Local de televisión, coincide con el lustro ya lejano, que cubría en la zona la corresponsalía del “Noticiero” de Zaragoza, tristemente desaparecido, como lo es cualquiera de las publicaciones que por causas diversas cesan.

Las numerosas crónicas escritas me dieron la opción de rastrear, ahondar en historia, logrando reunir una aceptable serie de datos que me han permitido formar archivo, con curiosos testimonios, que abarcan desde el período de la Ibérica Sedetania, hasta la época de creación del Señorío de Sástago y Cinco Olivas, con todas sus tierras. Este crece y se expande cuando en el año 1293, D. Artal de Alagón, cuarto de nombre, se decide a cambiar las posesiones que tenía en Peñíscola, resto de las conquistas de su bisabuelo el de Morella, por Fuentes de Ebro. Pasando los jefes de la Casa Señorial a denominarse “Señores de Sástago y Pina”. Al Monasterio de Rueda pertenecían las poblaciones de Alborge y Escatrón.

Sástago concedió al cenobio la ermita de Montler y los derechos de leñar, cazar y pastar los ganados. Para ello tuvieron que hacer la mojonación, trazando los siguientes hitos: la granja de Gertusa, parte del monte del Tomargo hacia el soto de Menuza y cabezo gordo. Y un último mojón desde la val del salado, hasta las vales de Forcas y Francín. Las disputas entre señorío y abadengo muy fuertes y encontradas, pero hubo por fin acuerdo, y establecieron las lindes del Alborge. No pretendo hacer una exposición exhaustiva, pero sí trazos de connotación, entre algunas poblaciones de la actual Comarca Ribera Baja del Ebro.

En el año 1511, D. Fernando II, el Católico, toma la decisión de suprimir la denominación de Señoríos y les otorga el título de Condes. Sástago es considerada una de las ocho Casas Grandes de Aragón, catalogada segunda en orden jerárquico.

Termino con la connotación de las ZEPAS, zonas de especial protección de las aves; que vinculan las vastas extensiones de la Retuerta del Pina con las saladas de Sástago, donde tienen su hábitat las famosas avutardas. De este asunto y de la necesidad de hacer la carretera de Bujaraloz a Sástago, será tratado en otro momento.

Texto: Víctor Sariñena (Vicsar)
Fuente: Publicación nº 38 de La Crónica de la Ribera Baja del Ebro

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